Goldman, Pebley y Gragnolati en
el artículo “Choices about treatment for ARI and diarrhea in rural Guatemala”
(2002) presentan cuatro variables para evaluar las decisiones que se toman con respecto
a las dos enfermedades más comunes en la salud materno-infantil: enfermedades
respiratorias agudas (ARI) y las enfermedades diarreicas. María Teresa Mosquera en el primer apartado del artículo “Antropología de la
Medicina” presenta apartados teóricos de la Escuela de Menéndez desde los
cuales en el proceso de investigación sobre la salud se debe de establecer: el
proceso de salud, la enfermedad y la atención. Tanto las variables de Goldman y sus
coautores, así como las presentadas por la escuela de Menéndez son utilizadas
en las investigaciones sobre antropología médica en Guatemala. La presente
reflexión presenta ideas sobre dichas variables, y algunas otras que debieran ser
tomadas en cuenta para evaluar, analizar y cambiar la salud materno-infantil en
Guatemala.
“As described above, previous research
suggests that families’ choices about health care in rural Guatemala are
determined by: (a) availability of providers, (b) household income, (c) social
ties, (d) characteristics of the illness, (e) beliefs about health, (f)
previous experience, (g) advice received from family members, (h) parental
education, and (i) ethnicity and language.” (Goldman, et al, 2002: 1702)
Goldman et al, presentan nueve variables que fueron tomadas en
cuenta en su investigación sobre las decisiones que se toman acerca del
tratamiento que debe darse a las principales enfermedades materno-infantiles en
las áreas rurales de Guatemala. Tomando estas en cuenta y relacionándolas al
proceso que debe ser tomado en cuenta según la escuela de Menéndez podríamos
pensar en que algunas de las variables podrían aplicar para el proceso de salud,
por ejemplo la economía familiar, las creencias acerca de la salud, y la
educación de los padres. Además otras variables cabrían dentro del apartado de
la enfermedad, como las características de la enfermedad, las experiencias
previas, las conexiones sociales y el consejo de los familiares. Por otra parte, la atención conllevaría variables
como la disponibilidad de los proveedores y las creencias de la enfermedad.
De esta manera para entender el
proceso indicado por Mosquera de la escuela de Menéndez, vemos pues que es
necesario comprender que existen diferentes variables que se encuentran en uno
o más de los apartados y que interactúan de forma directa o indirecta entre
ellas. Si bien de acuerdo al contexto las variables podrían transformarse,
desaparecer o emerger es necesario entender que hay categorías que se
mantienen. Dichas categorías podrían ser: las variables externas (aquellas que
devienen del contexto socio-económico y situacional) las variables internas
(que incluye la propensión del individuo y los comportamientos y/o acciones en relación
a la salud), y las variables culturales (aquellas que incluyen las acciones y
reacciones por cuestiones de creencias, tradiciones y otros componentes
culturales). Para la investigación antropológica sobre salud materno-infantil
en Guatemala las variables internas se ligan a la economía familiar, la accesibilidad
a los proveedores, las conexiones sociales; mientras las variables internas se
ligan al comportamiento de la madre más que del individuo en sí. De esta
manera, las variables internas implican las acciones y reacciones de la madre
(o el encargado del niño o niña) frente a la enfermedad, la experiencia que la
misma tenga y las interpretaciones que haga sobre las características de la
enfermedad. Es así como se hace evidente la interacción de las variables, centrándose
las mismas en un solo sujeto: la madre o el encargado.
La foto, o más bien el diagrama, que se presenta demuestra las
percepciones sobre los síntomas de los diferentes estadios (leve, moderado y
grave) de la diarrea en los niños según las interpretaciones de un grupo de
madres de una comunidad mam de San Lorenzo, San Marcos. En esta imagen podemos
identificar no solo los síntomas, sino también las interpretaciones de las
madres de la enfermedad y como esta se va desarrollando. Por otra parte, es
importante reconocer que los síntomas no solo incluyen lo que podría
argumentarse son las consecuencias directas de la enfermedad, sino también
incluyen comportamientos y observaciones del cuerpo. De esta manera, podemos
observar la relevancia que las variables internas, es decir las variables que
se relacionan de forma directa con la madre en la salud materno-infantil,
tienen en la decisión sobre el tipo de tratamiento que el individuo deba tener. La cuestión de cual pueda tener viene después, es decir que
las variables externas son secundarias. Mientras, es importante tener en
cuenta, las variables culturales están inmersas en todo el proceso, tanto en el
proceso de salud, como en la enfermedad y el tratamiento; y en las variables de
cada una de estas.
Finalmente, vemos que “el estudio de los padecimientos,
enfermedades y daños a la salud que el ser humano sufre en su adaptación al
medio” (Mosquera, 1999: 4), es decir la antropología de la medicina, en
Guatemala con respecto a la salud-materno infantil debe enfocarse en la madre o
encargado como el recurso inmediato para una medicina curativa, y trabajar en
las variables externas como una medida de medicina preventiva. Es importante
mencionar, que debido a que se acepta la falta de estática en la cultura, se intuye
que las variables culturales se irían adaptando y cambiando conforme las
primeras dos lo hagan. Es necesario aclarar, sin embargo, que si bien la
reflexión invita al cambio de las variables internas dicho cambio primero
deberá ser fomentado a través de los productos de investigaciones que den luces
sobre las mejores formas de hacerlo y, segundo, no será inmediato. Finalmente,
cabe mencionar que la salud-materno infantil en Guatemala es solo uno de los
muchos campos de salud, sin embargo su importancia radica no en la atención que
se le da debido a las tasas altas de mortalidad infantil, sino porque es un vínculo
entre una madre (o un encargado) y un hijo, y es en estas relaciones donde ser
fomentan comportamientos futuros con respecto a la salud.
Bibliografía:
Mosquera, María Teresa (1999). Antropología de la Medicina.
Reflexiones 2(2). IDEI-USAC. Número especial.
Goldman N, Pebley A y Gragnolati M (2002). “Choices
about treatment for ARI and diarrhea in rural Guatemala”. Social Science and Medicine 55
(10): 1693-1712.

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