viernes, 30 de septiembre de 2011

Reflexión No. 3: Antropología Médica y salud materno-infantil en Guatemala


Diagrama que indica los síntomas leves (verde), 
moderados (anaranjado) y graves (rojo) de la diarrea
 en los niños según un grupo de
 madres experimentadas (dos o más hijos) en
 una comunidad Mam de San Lorenzo, San Marcos.
Imagen obtenida gracias a la colaboración de los investigadores.

Goldman, Pebley y Gragnolati en el artículo “Choices about treatment for ARI and diarrhea in rural Guatemala” (2002) presentan cuatro variables para evaluar las decisiones que se toman con respecto a las dos enfermedades más comunes en la salud materno-infantil: enfermedades respiratorias agudas (ARI) y las enfermedades diarreicas. María Teresa Mosquera en el primer apartado del artículo “Antropología de la Medicina” presenta apartados teóricos de la Escuela de Menéndez desde los cuales en el proceso de investigación sobre la salud se debe de establecer: el proceso de salud, la enfermedad y la atención.  Tanto las variables de Goldman y sus coautores, así como las presentadas por la escuela de Menéndez son utilizadas en las investigaciones sobre antropología médica en Guatemala. La presente reflexión presenta ideas sobre dichas  variables, y algunas otras que debieran ser tomadas en cuenta para evaluar, analizar y cambiar la salud materno-infantil en Guatemala.

As described above, previous research suggests that families’ choices about health care in rural Guatemala are determined by: (a) availability of providers, (b) household income, (c) social ties, (d) characteristics of the illness, (e) beliefs about health, (f) previous experience, (g) advice received from family members, (h) parental education, and (i) ethnicity and language.” (Goldman, et al, 2002: 1702)

Goldman et al, presentan nueve variables que fueron tomadas en cuenta en su investigación sobre las decisiones que se toman acerca del tratamiento que debe darse a las principales enfermedades materno-infantiles en las áreas rurales de Guatemala. Tomando estas en cuenta y relacionándolas al proceso que debe ser tomado en cuenta según la escuela de Menéndez podríamos pensar en que algunas de las variables podrían aplicar para el proceso de salud, por ejemplo la economía familiar, las creencias acerca de la salud, y la educación de los padres. Además otras variables cabrían dentro del apartado de la enfermedad, como las características de la enfermedad, las experiencias previas, las conexiones sociales y el consejo de los familiares.  Por otra parte, la atención conllevaría variables como la disponibilidad de los proveedores y las creencias de la enfermedad.

De esta manera para entender el proceso indicado por Mosquera de la escuela de Menéndez, vemos pues que es necesario comprender que existen diferentes variables que se encuentran en uno o más de los apartados y que interactúan de forma directa o indirecta entre ellas. Si bien de acuerdo al contexto las variables podrían transformarse, desaparecer o emerger es necesario entender que hay categorías que se mantienen. Dichas categorías podrían ser: las variables externas (aquellas que devienen del contexto socio-económico y situacional) las variables internas (que incluye la propensión del individuo y los comportamientos y/o acciones en relación a la salud), y las variables culturales (aquellas que incluyen las acciones y reacciones por cuestiones de creencias, tradiciones y otros componentes culturales). Para la investigación antropológica sobre salud materno-infantil en Guatemala las variables internas se ligan a la economía familiar, la accesibilidad a los proveedores, las conexiones sociales; mientras las variables internas se ligan al comportamiento de la madre más que del individuo en sí. De esta manera, las variables internas implican las acciones y reacciones de la madre (o el encargado del niño o niña) frente a la enfermedad, la experiencia que la misma tenga y las interpretaciones que haga sobre las características de la enfermedad. Es así como se hace evidente la interacción de las variables, centrándose las mismas en un solo sujeto: la madre o el encargado.

La foto, o más bien el diagrama, que se presenta demuestra las percepciones sobre los síntomas de los diferentes estadios (leve, moderado y grave) de la diarrea en los niños según las interpretaciones de un grupo de madres de una comunidad mam de San Lorenzo, San Marcos. En esta imagen podemos identificar no solo los síntomas, sino también las interpretaciones de las madres de la enfermedad y como esta se va desarrollando. Por otra parte, es importante reconocer que los síntomas no solo incluyen lo que podría argumentarse son las consecuencias directas de la enfermedad, sino también incluyen comportamientos y observaciones del cuerpo. De esta manera, podemos observar la relevancia que las variables internas, es decir las variables que se relacionan de forma directa con la madre en la salud materno-infantil, tienen en la decisión sobre el tipo de tratamiento que el individuo deba tener. La cuestión de cual pueda tener viene después, es decir que las variables externas son secundarias. Mientras, es importante tener en cuenta, las variables culturales están inmersas en todo el proceso, tanto en el proceso de salud, como en la enfermedad y el tratamiento; y en las variables de cada una de estas.

Finalmente, vemos que “el estudio de los padecimientos, enfermedades y daños a la salud que el ser humano sufre en su adaptación al medio” (Mosquera, 1999: 4), es decir la antropología de la medicina, en Guatemala con respecto a la salud-materno infantil debe enfocarse en la madre o encargado como el recurso inmediato para una medicina curativa, y trabajar en las variables externas como una medida de medicina preventiva. Es importante mencionar, que debido a que se acepta la falta de estática en la cultura, se intuye que las variables culturales se irían adaptando y cambiando conforme las primeras dos lo hagan. Es necesario aclarar, sin embargo, que si bien la reflexión invita al cambio de las variables internas dicho cambio primero deberá ser fomentado a través de los productos de investigaciones que den luces sobre las mejores formas de hacerlo y, segundo, no será inmediato. Finalmente, cabe mencionar que la salud-materno infantil en Guatemala es solo uno de los muchos campos de salud, sin embargo su importancia radica no en la atención que se le da debido a las tasas altas de mortalidad infantil, sino porque es un vínculo entre una madre (o un encargado) y un hijo, y es en estas relaciones donde ser fomentan comportamientos futuros con respecto a la salud.

Bibliografía:
Mosquera, María Teresa (1999). Antropología de la Medicina. Reflexiones 2(2). IDEI-USAC. Número especial.

Goldman N, Pebley A y Gragnolati M (2002). “Choices about treatment for ARI and diarrhea in rural Guatemala”. Social Science and Medicine 55 (10): 1693-1712.       

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