
Cada ser humano tiene dones desde el momento que es engendrado, no importa el lugar en donde nazca, siempre y cuando tenga buenos guías para descubrir y explotar dichos dones. Muchas personan pertenecientes a la etnia indígena en Guatemala tienen familiares que han crecido con las tradiciones y costumbres de sus antepasados. Tal es el caso de las mujeres que reciben niños al nacer, a ellas se les conoce como “comadronas” y en Sipacapa, como indica Eden (2002), es llamada madre de la claridad y del auxilio de la vida nueva. Al leer esta cita viene a mi mente una plática que tuve con una comadrona de Zaragoza, Chimaltenango, Guatemala, se llama doña Berta, tiene un hijo adoptado, ella vive en un reasentamiento de ex-guerrilleros, la colonia se llama 29 de diciembre. Ella me contó que ella no sabia que tenía la misión de ser comadrona, que lo descubrió cuando conoció a un abuelo maya, que le explico su nahual, o signo maya; en ese entonces ella estaba muy sola, pues su padre había fallecido y acababa de perder a sus gemelos, por lo que dejo todo y empezó su vida lejos de su lugar de origen.
Ella cuenta que ser comadrona es un reto que es un trabajo de vida o muerte, pues tiene en sus manos la responsabilidad de traer al mundo a los niños y de cuidar a la madre. Y se adquiere un compromiso con la familia, pues todos están pendientes de que su trabajo sea eficiente para que nadie corra peligro.
Doña Berta tienen muchos pacientes, también es sacerdote maya, lo que quiere decir que tiene la capacidad de curar problemas psicológicos más profundo. Esto se relaciona con la siguiente cita,
“clasificación basada en las estructuras de la cosmogonía maya: a) enfermedades causadas por la ruptura del equilibrio mecánico del cuerpo; b) enfermedades causadas por la ruptura de equilibrio emocional; (sincope). C) enfermedades causadas por la ruptura del equilibrio calor-frío (gripe, cólicos); y d) enfermedades causadas pro la influencia de otros seres, naturales o sobrenaturales (nana Berta). E) Enfermedades causadas por parásitos intestinales y f) enfermedades causadas por pérdida del alma.” (Mosquera. 2007: 7).
Como se mencionaba anteriormente Doña Berta es una mujer muy valiente, tuvo una niñez muy difícil, fue maltratada, pero a pesar de todo eso ella lucho, dejo su tierra natal para poder seguir con su vida. A lo largo de su caminar conoció a guías espirituales que la han ayudado a salir adelante. Ella estudió enfermería para poder ganarse la vida y poder salir adelante. Ella tiene mucha experiencia en cuanto a enfermedades de bebes, los cura del mal de ojo, de la mollera caída, gripe, cólicos y tuvo una enfermedad causada por la pedida de su alma.
Ella contó que trabajaba para una tía en Patzicia en una ferretería y lavaba ropa de la familia en los lavaderos municipales, cuando terminó de lavar iba hacia la casa en donde trabajaba a dejar la ropa, ella iba acompañada por una amiga, ella cuenta que cuando estaban a medio parque escucharon balazos y vieron a dos hombres correr, luego de un rato siguió el tiroteo cerca de ella y recibió una bala perdida que le lastimo la pierna y a su amiga le lastimo el brazo; las llevaron a un hospital y luego de un tiempo a su amiga le hicieron una ceremonia maya pare recuperar su alma de aquel gran susto, pero ella contó que como no tenía mama y su papa había muerto nadie recupero su alma y ella cree que eso todavía le afecta y ha estado en procesos largos para poder recuperar su alma de aquel gran susto, pero no fue hasta que ella se intereso en sanarse que eso empezó a suceder.
Ahora bien, ella contó que muchas mujeres se han muerto cuando dan a luz por la pobreza en que viven, o por la falta de Centros de Salud en áreas rurales, esto se relaciona con lo que menciona Eden (2002), y se explica que “la condición de pobreza en que vive la mayoría de la población indígena es un factor excluyente, debido a que los servicios prestados por el sector oficial implican un gasto para acceder a ellos. Aunque se reconoce que esta situación abarca a otros segmentos de población no indígena”.
Esto demuestra como muchas personas, especialmente del área rural, siguen muriendo por la falta de atención de los centro de salud, es triste seguir observando noticias que narran la muerte de madres por falta de recursos, cuando se sabe que el Gobierno es el encargado de brindar los servicios básicos. Muchas mujeres siguen perdiendo a sus hijos, algunas no van a los hospitales por la desconfianza que han creado los médicos corruptos, pero otras no van por que viven lejos de los hospitales y muchas veces son atendidas por el esposo u otro familiar con poca experiencia, lo que lleva a la muerte a los recién nacidos.
Es decepcionante ver como las personas siguen luchando para ser atendidos en los centros de salud y como muchos otros siguen tratando de llevar mejoras a sus comunidades para evitar muertes y desintegración familiar y social. Esto solo se logrará si hay tanto voluntad comunitaria como política, pues son los encargados de velara por que los servicios básicos se cumplan y no realizar obras fantasmas para robar dinero y dejar que muchas personas sigan muriendo por tal irresponsabilidad.
Bibliografía
Eden K y García M (2002). Modelo de la medicina indígena Maya en Guatemala. Guatemala: Asociación de Servicios Comunitarios de salud. 83p.
Mosquera, María Teresa (2007). “Médicos y antropólogos que descifran y tratan males. El desarrollo de la antropología de la medicina en Guatemala. “Destacatos enero-abril, #023. Pp 225-250.
Me parece interesante la historia de vida que relata Maria Renee en su reflexión y como ella lo relaciona con las lecturas trabajadas en clase. Creo que a veces nosotros no buscamos saber más sobre la historia de vida de las personas y como es que ellas han alcanzado el status y rol, en el que las estamos contextualizando o mientras nos colaboran con alguna investigación.
ResponderEliminarCreo que es muy interesante como a veces lo relacionado a la salud trasciende esas barreras y se enreda con lo espiritual. Ver como muchas veces las personas recurren a métodos más espirituales para su sanación y que realmente parecen funcionar es algo que rompe totalmente con las expectativas y las creencias occidentales hegemónicas, para quienes lo único efectivo es la biomedicina (aunque poco a poco se ha ido aceptando más la medicina natural).
Creo que el caso de Doña Berta más que darnos un aporte valioso para la antropología médica, nos deja ver mucho de la realidad social en la que se encuentran las mujeres indígenas guatemaltecas en la actualidad y las dificultades por las que ellas pasan, las cuales las obligan a buscar formas de ganarse la vida que normalmente están enmarcada dentro de los roles de género tradicionales. ¿A que me refiero? A que para superarse deben recurrir a emplearse como dómesticas, a la economía informal generalmente relacionada con la cocina o la venta en mercados o a ser comadronas como doña Berta. Por otro lado, creo que si le relatamos esta historia a alguien que haya vivido la época del conflicto, y en especial a quienes tuvieron un contacto más directo con los impactos de esta, veremos que la historia de doña Berta es muy parecida a muchos otros casos donde se quedo en la horfandad, en la viudez o se perdió a algún hermano o todo lo material que se poseía a consecuencia de los enfrentamientos armados.
Es por esto último que creo que no es bueno romantizar ni victimizar a las personas que por haber pasado por una difícil situación de vida llegaron a caminos más prósperos y pudieron superarse y obtener cierto prestigio en algún ámbito de su vida, ya sea individual o colectiva. Hubo muchas personas que se enfrentaron con estas dificultades y que lograron salir a adelante.
Finalmente, estoy de acuerdo con el argumento final de Maria Renee pues creo que si es importante e imprescindible una mejor atención de salud para TODA la población, pero creo que el cambio solo va a darse cuando alla demandas directas de la población, ya que ni un grupo pequeño de personas y tampoco a los investigadores o activistas prestigiosos logrará cambios trascendentales sin la ayuda de la población en general.
Maria Reneé toca un tema muy tratado en la realidad de Guatemala. El caso de las comadronas sigue siendo un tema muy investigado ya pero su reconocimiento como tal sigue siendo un problema, no por ello la necesidad de tener de su ayuda sigue siendo escaso especialmente en las comunidades mayas como se específica. El recordar el papel las comadronas me recordó también que entre algunos grupos k’ich’es la consideran una madre quien le ayudo a dar el soplo de vida y que por lo tanto cuando el ser va creciendo la tiene que atender como si fuera de la familia.
ResponderEliminarCreo que parte del no reconocer a la comadrona como tal es no solo por la falta de los títulos que exige el sistema occidental sino por la falta de estudio en la relación que tiene su papel dentro de su cultura. Es decir, en ese sentido, su no reconocimiento cae en un etnocentrismo que no solo lo comenten los estudios sino las mismas personas al ya no creen en sus capacidades de cuidados de salud.
Efectivamente como dijo Maria Reneé, existen concepciones propias de las culturas que a un nivel etnocentrista pueden ser difícil de observar y sobre todo aceptar, como es el caso de los significados de los dones.
Entonces por esta parte… sí los antropólogos que se dedican a investigar sobre las comadronas, ¿cuál es su propósito?, el describir única y específicamente los pasos de cómo llevan acabo sus actividades o incidir no solo en la promoción de sus conocimientos y hacerlos reconocer a un nivel más general y más lleno de diferencias culturales como es Guatemala. A esto podría agregársele que con una incidencia ya mencionada se buscaran mejorar sus niveles de vida, así como los instrumentos o estudios (desde sus propias lógicas) para que siguieran reproduciendo este tipo de enseñanza y dando la ayuda social necesaria que se les presentara.
He participado en algunos talleres sobre reconocimiento de las autoridades ancestrales, y dentro de este tipo de nombramientos van incluidas las comadronas. Es interesante ver como hay señoritas de 15 años que van siguiendo los pasos de sus mayores, pero que previamente saben que tiene que tener un don para saber sí su profesión es específicamente esa. En estos talleres además se les da una serie de herramientas como la funcionalidad de los DDHH y derechos de las mujeres, además del funcionamiento de los sistemas sociales de Guatemala y por supuesto los acercamientos teóricos propios de lo que conlleva es ser y atender como comadrona.
El trabajo con las comadronas sigue siendo un trabajo muy duro para la realidad de Guatemala, no solo por la falta de acceso a un reconocimiento sino porque las mismas instancias que lo deberían de hacer no toman en cuenta la necesidad de abrirse a un campo más amplio a las diferencias culturales. Ese trabajo de reconocimiento y fortalecimiento de lo que aún queda es un trabajo en conjunto que debe ser muy bien reflexionado y autocriticado según cada paso que se vaya dando para no caer en las mismas utilizaciones que al final no logran nada.