viernes, 30 de septiembre de 2011

Más que medicina, un pensamiento milenario


“Estaba en la playa con su padre, y él le pidió que probara si la temperatura del agua era buena. Ella tenía cinco años, y se entusiasmó de poder ayudar; fue hasta la orilla y se mojó los pies.

-Metí los pies, está fría- le dijo.

El padre la tomó en brazos, fue con ella hasta la orilla del mar y sin ningún aviso la tiró dentro del agua. Ella se asustó, pero después se divirtió con la broma.

-¿Cómo está el agua?- preguntó el padre.

-Está buena- respondió.

-Entonces, de aquí en adelante, cuando quieras saber alguna cosa, zambúllete en ella.

(Paulo Coelho)

Una de las grandes interrogantes en cuanto a las prácticas religiosas mesoamericanas, y en nuestro caso en las mayas, es si estas presentan en la actualidad un proceso de revilitación o si bien presentan rasgos de continuidad. Con esto me refiero si las prácticas actuales son fieles reflejos, con pocos cambios, de las prácticas prehispánicas, o si las prácticas prehispánicas fueron cortadas en la colonia y en la actualidad observamos una reinterpretación de las mismas. Esta interrogante surge, en muchos casos, en marco respecto a la cuestión del pensamiento de trasfondo que subyace a las prácticas en sí y la validez de las mismas.

En lo personal considero que estas prácticas actuales, al ser analizadas a fondo, presentan claramente signos de continuidad cultural. Puesto que en ellas se pueden identificar signos también visibles, de manera material, en los pueblos mayas prehispánicos. Como lo es por ejemplo el bien conocido “Quicux” o plano general del mundo, según la ideología mesoamericana (figura 1). Esto no solo sugiere continuidad en cuanto a las prácticas religiosas y culturales, sino también sugiere un conocimiento holístico de cómo se comporta el mundo; de esta manera la curación de las enfermedades, que queda a cargo del mismo Ajq’ij o especialista religioso, engloba más que la simple concepción de enfermedad-vs-salud, sino que también engloba un conocimiento cosmogónico. Este último incorpora conocimientos sobre: lo físico, lo espiritual y lo mental.

De esta manera, en palbras de Eder y García (2002: 19) “Para construir un conocimiento sobre la medicina indígena maya, es determinante la disposición de un conocimiento y entendimiento de las especificadas culturales que norman la organización social y las relaciones sociales, así como de las concepciones que ellos manejan sobre la salud y la enfermedad. Este criterio parte de que, si bien existe un entendimiento universal sobre de que salud es ‘estar bien’ y enfermedad lo contrario, los mecanismos de entendimiento sobre ese ‘estar bien’ y por lo tanto de restitución cuando se altera, o los actos de curación, son particulares a los específicos códigos culturales.”

Regresando al ejemplo sobre la simbología del “Quincux” o plano del mundo, este se entiende como un punto central, que corresponde al axismundi, que se extiende en las cuatro direcciones hasta abarcar la totalidad. Este plano del mundo es en sí un punto de partido para la creación de los rituales. De esta manera dentro de las evidencias prehispánicas de este signo se pueden observar las disposiciones de ofrendas, la disposición de entierros, etc. De la misma manera este mismo plano puede ser encontrado en los ritos modernos. Aquí es donde se asocia la imagen que pongo. En la actualidad, dependiendo de la ceremonia, se ordena la disposición de los objetos de la ceremonia divididos en cuatro puntos cardinales, tratando de representar una totalidad. Esto es clara evidencia de los rasgos de continuidad dentro de la religión maya.

Ahora bien, este conocimiento holístico sobre las nociones de salud-enfermedad que nos mencionan Eder y García solo son alcanzadas cuando se posee una profundo conocimiento acerca de la cultura, y aún más importante para nosotros, como científicos sociales, las podemos entender mejor si nosotros llegamos a entender, en lo más mínimo la cultura. Es aquí donde encuentro punto de engarce con este pequeño fragmento del libro Brida de Paulo Coelho. Cuando queramos entender algo, lo mínimo que podemos llegar a pretender es a sumergirnos totalmente en lo que queremos conocer, y no solo “meter los pies”.

3 comentarios:

  1. Aveces siento como la biomedicina, en su mayoría de veces, solamente se enfoca en combatir la enfermedad físicamente. No relacionandola con malestares espirituales y mentales. Mientras que un especialista religioso, o en este caso mencionaba un Ajq’ij, relaciona la enfermedad física, con la espiritual y la mental. Tratandolá como un todo, como antes en algunas definiciones vistas en clase de que era salud, mencionan un bienestar tanto físico como mental. Siento que la mezcla de estos puede incluirse tambien un malestar espiritual.

    Me gusta la cita de Paulo Cohelo que realizo Eduardo para relacionarla con su comentario, si uno pretende entender algo es mejor sumergirse totalmente y no solo meter los pies. A la hora de tratar de comprender y estudiar una cultura que nos es ajena a la nuestra, que su cosmologia, su medicina, sus tradiciones sean diferentes, no podemos juzgarla desde afuera siendo espectadores y tratando de analizar y comprender sus acciones basándonos en nuestros contextos ajenos a esa cultura. Solo "metiendo los pies" podriamos tener una idea totalmente diferente sobre algo y a la hora de "zambullirse por completo" lo veriamos con ojos totalmente diferentes. Pudiendo así, tener no solo una experiencia mas enriquecedora, que solamente siendo espectador y juzgar, a de verdad experimentar algo nuevo y juzgarlo bajo otro contexto.

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  2. La reflexión de Eduardo me pareció muy interesante ya que trata de establecer vínculos en las prácticas prehispánicas y las actuales en el caso de una ceremonia maya y en entierros. Eduardo dice que estas prácticas actuales, al ser analizadas a fondo, presentan claramente signos de continuidad cultural. Pero que esta interrogante surge en algunos casos sobre la validez de las mismas. Como ejemplo utiliza el concepto de quincux o plano general del mundo para relacionar las prácticas ceremoniales actuales con un concepto ancestral. El estudio o entendimiento de la cosmovisión y espiritualidad no sólo sirve para comprender las formas en que se entienden la salud y la enfermedad, puesto que todo esto incorpora conocimiento de lo físico, lo espiritual y lo mental. Por lo tanto, a la hora de hacer trabajo de campo para entender cómo funciona la curación y la definición de la salud y enfermedad no basta con sólo preguntar cómo se entiende tal enfermedad, o que plantas las cura o qué es la menopausia de los q´eqchi´ en el caso del trabajo de Mahady, Veliz , Soejarto y Cáceres.

    Considero que es importante ir más allá y como dice Eduardo no sólo meter los pies para ver cómo está el agua. Hay que conocer qué es la cosmovisión y espiritualidad maya, pero no sólo conocerla en los libros; es ir a investigar cómo se vive actualmente y qué relación tiene con los temas de salud. La reflexión de Eduardo me gustó porque realza la necesidad de conocer más sobre la cosmología y espiritualidad maya; no solo para entender cómo funciona la salud, enfermedad y curación, también sirve como un sistema que afecta las representaciones sociales y culturales. Después de todo la cultura no solo son las tradiciones, costumbres y signos. Las relaciones de poder, la opresión, las relaciones de género son también parte de la cultura. En mi caso, no he recibido ninguna cátedra exclusiva sobre cosmovisión. Yo me he informado por mi interés y en campo. Fue en la práctica donde logré comprender lo holístico de la cosmovisión. Pienso que es importante que todos los antropólogos conozcas la cosmovisión o espiritualidad maya. No sólo en lecturas, también en campo donde uno tiene la oportunidad de presenciar ceremonias y de poder platicar con los y las guías espirituales. No solo se trata de ir a una ceremonia y ver lo bonito del fuego y todo lo que ponen en él; es importante preguntar antes o después por qué se utilizan determinadas cosas o por qué se hace de una manera específica y el significado que tiene.

    Otro punto importante que se toca en la reflexión es la validez de las prácticas. Para las personas practicantes de la espiritualidad maya o para los que recurren a los curanderos es muy importante la validez y la autenticidad de la práctica y que exista una relación con el pasado. Sin embargo, como científicos sociales sabemos que la cultura es dinámica, por lo tanto los ritos y ceremonias van a cambiar según localidad e influencia de otros grupos. En las ceremonias mayas actuales se utilizan cosas de origen no prehispánico como el pan, cruses, imágenes cristianas. También se utilizan cosas más nuevas como el alcohol procesado, gaseosas, etc. Entre los mismos consejos de Ancianos Mayas hay debate sobre qué es correcto poner o hacer en una ceremonia maya. Es importante conocer esto ya que es una forma de institucionalizar la práctica y de dar autenticidad. Al igual que el idioma, existen variaciones locales que deben ser enseñadas y legitimizadas por el Consejo de Ancianos. Estas variaciones locales si son legitimizadas según el Consejo por lo que me han dicho.

    Si les interesa aquí hay una página sobre las ceremonias mayas de parte del Consejo de Ancianos y Sacerdotes Mayas en México.

    http://kuchkaabmayaob.com/ceremonias.php

    No encontré una página del Consejo de Guatemala, pero la de México es muy interesante y hay varias similitudes.

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  3. Cuando yo comencé a elaborar mi comentario pensabe en esto precisamente, en que para poder entender algo no podemos quedarnos con lo que nos cuentan los libros, lo importante son los segundos que se comparten en la calle con la gente y con el pueblo, lo importante son las historias que cuentan los abuelos todos sentados al rededor del pollo y creo que todos saben a que me refiero con "pollo".

    Hoy pareciera que tenemos una benda puesta en los ojos y que únicamente las personas que estudian ciencias sociales pueden experimentar eso, en algunos casos muy aislados se rompen esos esquemas y la gente sale muy ilusionada de conocer las alternativas culturales que tenemos en este país, lo más curioso de todo es que esas personas que se atreven a sumergirse en la cultura pertenecen a la misma pero lo ignoraban de una manera casi brutal.

    Para fines prácticos creo que sería increíble lograr un punto de convergencia entre la medicina occidental y los terapeutas tradicionales, nos darían una perspectiva mucho más amplia de lo que hoy conocemos, porque no somos humanos sin naturaleza sino todo lo contrario somos naturaleza y los terapeutas tradicionales conocen esa sabiduría que proviene de la pachamama, que no sólo ayuda sino que sana, muy interesante la cita que hace Eduardo creo que más claro no podría ser

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