jueves, 25 de agosto de 2011

Un bien relativo


Si a lo que nosotros llamamos “conocimiento medicinal” está abierto a una gran diversidad de modos y formulado en una gran variedad de tipos de contextos sociales y medios de articulación, entonces, podemos ¿aun hablar de un conocimiento medicinal incrementando a la misma razón del conocimiento científico? O debemos aceptar que existen múltiples tipos de conocimientos, todos culturalmente formados y contextualizados, y que cada uno tiene su propia manera de ser contextualizado. En otras palabras, ¿es el conocimiento tradicional en algún sentido absoluto o simplemente relativo? (Janzen, 2008).

Dentro de lo que cabe de la medicina tradicional es ese conocimiento que se ha pasado de generación en generación, a mi entender, dentro de pequeñas comunidades, que muchas veces este se ha ido extendiendo y popularizando, como lo son muchas infusiones de plantas que se utilizan para curar ciertos malestares, dolencias, enfermedades y en general para mejorar la salud de una persona. Claro que muchos de estos se han comercializado mas gracias a la medicina occidental, y métodos científicos que muestran como estas plantas tienen compuestos activos (alcaloides, proteínas, compuestos aromáticos, etc.) que tienen un proceso bioquímico “real” en nuestro organismo que nos ayuda realmente contra estos malestares y síntomas, o nos refuerzan nuestro sistema inmunológico.

Claro que muchas veces un acto de fe en algún medicamento puede funcionar con el poder de la sugestión, al igual que uno se puede enfermar con el simple hecho de creer que algo le causara un mal, hasta cierto punto que su sistema inmunológico disminuya las defensas del cuerpo y contraiga una enfermedad “real”. Siempre he puesto real entre comillas porque siempre depende del punto de vista de la persona, y en las creencias de estos. No descarto que no sean enfermedades reales las causadas por la sugestión o la creencia de una persona, al igual que medicamentos que tengan una función real, solamente porque estén de una manera científicamente comprobada.

Me pongo a pensar también en mi familia, recuerdo varias veces en las que estaba muy enfermo o me cuando me operaron del apéndice, parte de ellos muy religiosos, fueron a orar por mi en el hospital, pidiéndole a dios que me curara de ese mal que tenia dentro, por ratos me sentía confundido, y miraba al fondo las risas de los doctores, sabiendo que con una simple operación estaría como nuevo. Pero para ellos esa oración era real, hizo que la operación fuera un éxito y yo estuviera de vuelta como si nada.

También como se puede explicar los embarazos espontáneos, donde incluso crece la panza de la mujer porque ella cree fielmente en eso, y presenta toda la sintomatología de una mujer embarazada. Y hagan lo que hagan, ultrasonidos y todo para demostrar que no lo esta, hasta que pasa por algún otro proceso, no occidental, el cual ella cree fielmente mágicamente se le pasa.

Al final todo es relativo, las enfermedades y los medicamentos. Estos no aran también un bien relativo ya que muchos al curarnos de algo nos causaran un daño. Esto me hace pensar mucho en platicas que he tenido con mi papa. El es médico, y muchas veces leo acerca de cómo gracias a estudios químicos de muchos medicamentos populares nos causan daño, tienen efectos secundarios, nos pueden aumentar la probabilidad de causar diferentes tipos de cáncer solo por tomarlos, causarnos una adicción crónica, entre muchos otros, y él me lo confirma esta en total acuerdo con eso, pero su respuesta es que causan un bien relativo, quitan un mal, y aumentan la probabilidad de causar otro diferente. Entonces pienso en la mariguana y los usos medicinales que puede tener, incluso muchos comprobados científicamente. En primer lugar para que nos cause el efecto los cannabinoides, los compuestos activos de la planta dentro de la cual se encuentra el THC, son muy similares a neurotransmisores que nosotros mismos producimos en nuestro cerebro, los cuales casan como una llave en una cerradura a la hora de que pase la sinapsis entre las dos neuronas y provoque ese efecto de relajación tan bien conocido. Es como si hubiéramos co-evolucionado juntos, ningún otro compuesto se asemeja de tal manera. Claro científicamente comprobado por estudios occidentales. Se conoce que dentro de los efectos no solo puede ayudar con problemas de sueño, puede estabilizar nauseas severas, de las cuales pueden ser producto de muchas enfermedades o tratamientos como la quimioterapia, incluso inducir el hambre y permitir que el paciente coma tranquilamente. Entonces le pregunto con estas bases, las cuales estoy seguro que mi papa entiende, si en el caso de tomar un pastilla para dormir, la cual me puede causar un trastorno del sueño o alguna adicción después, porque no usar mariguana de una forma terapéutica para conciliar el sueño. Mientras sonríe me contesta afirmativamente, me dice que es un bien relativo el que me provocaran muchos medicamentos, pero solamente esos, fumando o ingiriendo mariguana de ninguna manera me causara un bien para cualquier malestar o padecimiento.

Es lo que me recordaba bastante al ver esa caricatura, cada quien debería de tener la libertad de escoger que o no hacer, escoger el medicamento, tratamiento en el que uno cree que le hará el mejor bien, a pesar de lo que otras personas crean de este. Media vez uno respete el derecho de escoger de las personas, sin faltarle el respeto y sin perjudicar a otros.

A pesar de presentar de una forma que supuestamente es más aceptada, por el hecho de tener un respaldo científico, ciertos tratamientos no se verán como tales.

Referencias:

Janzen, John M. (2002). Chapter 8: Medical Knowledge. In The Social Fabric of Health: An Introduction to Medical Anthropology. Boston: McGraw Hill.

1 comentario:

  1. Me parece excelente la cita que usa Juan Manuel, y me agrada mucho que reconozca antes que nada la subjetividad de la interpretación de la realidad y de la creencia humana, al ser en su nivel más básico una construcción social. Después nos empieza a comentar como la medicina tradicional ha encontrado valides dentro de la biomedicina gracias a la presencia de ciertos elementos “comprobados científicamente” y como esto ratifica lo difícil que es encontrar un punto de partida en el análisis de lo que es cierto y de lo que no. Después nos cuenta un poco de cómo la fe y las creencias de las personas juegan un papel importantísimo dentro de la salud. Al final el habla de la mariguana y sus efectos medicinales y terapéuticos. Y también nos cuenta de cómo él le propuso a su papá que en lugar de tomar medicamentos para el sueño tomara mariguana. Ya que los medicamentos también tienen efectos nocivos para la salud. Supongo que Juan Manuel le sugirió esto a su papá porque para él, el cannabis es mejor que la pastilla. Y esto es justamente lo que quiero discutir, porque creemos en que algo nos va a curar o algo no. Esto me recuerda a una cita que leí hace un tiempo no me acuerdo quien pero decía algo como que el veneno a veces es la medicina.
    Juan Manuel habla de que cada individuo tiene el derecho de decidir y creer que es lo adecuado para su estado de salud pero me parece que olvida o no toca una parte muy importante, nuestro entorno social muchas veces nos delimita y de cierta forma encausa lo que somos. A principios de año un leí un artículo que podría parecer muy controversial sobre el uso de drogas psicodélicas en la salud, en especial en la salud mental. Mencionaba que podía servir para currar depresiones, ayudar a disminuir la ansiedad, ayudar a pacientes terminales a aceptar la muerte e incluso curar adicciones de otras drogas más fuertes. Mencionaba al cannabis, mdma, psilocibina, peyote, lsd, ayahuasca entre otras. También en ese artículo se mencionaba como algunas tribus las utilizaban o utilizan como parte de sus rituales de curación estas drogas. Pero esto me hace una pregunta, ¿quién o quienes deciden que es medicina y que no? porque realmente el individuo no es quien decide si puede usar algo libremente, solo decide si algo lo podría ayudar pero no controla ni el mercado ni la regulación de lo que puede servirle para curarse. Entonces ¿Quién es el que tiene la última palabra? ¿O acaso nadie tiene la verdad? ¿Es la sociedad o el individuo? Creo que en las sociedades modernas donde se valora el individualismo como uno de los valores más importantes se dará de poco en poco apertura en los caminos que son restringidos por la sociedad o masas en lo que es aceptado, el empoderamiento del individuo será un proceso que no se podrá detener. Creo que la historia terminara como dice Juan Manuel en la libertad individual pero antes se tendrá que recorrer un camino en donde lo social pierda valor ante lo individual, ´porque hasta el momento no es totalmente cierto que cada quien decide lo que es bueno para su salud y lo que no.

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