¿Y si fuera verdad que nacemos dentro de un repollo? ¿Por qué tiene que ser cierto lo de la cigüeña y falso lo del repollo? ¡Al fin de cuentas un repollo tiene tanta o más validez científica que una cigüeña! Miguelito, personaje de Quino (negrita del autor).
Me gustó muchísimo la cita que leí en el libro de Mafalda y decidí incluirla porque pienso que se puede relacionar con el curso de antropología médica. El chiste tiene sentido por la ironía: es gracioso pensar en un niño que está evaluando la certeza o falsedad de de un nacimiento a través de un repollo y una cigüeña. Sin embargo, el razonamiento de Miguelito puede plantear preguntas muy interesantes. Primero, hace cuestionar cuáles son los motivos por los que validamos una explicación de la salud sobre otra. ¿Por qué decidimos creer lo que creemos acerca de nuestro ciclo de vida? En el caso de Miguelito, y probablemente también en nuestro caso, se entiende que una explicación es “cierta” si tiene “validez científica”, y es “falsa” si no la tiene.
La antropología médica, más allá de ser una disciplina que se puede utilizar de forma académica, es un conjunto de herramientas que ayudan a construir puentes entre “certezas” culturales. Lo que es cierto para una cultura, puede no serlo para otra. Más aún, lo que es cierto para una persona, puede no serlo para otra. Sin embargo, con la actitud adecuada, es posible partir de que no hay una verdad absoluta, sino distintas interpretaciones acerca de un mismo fenómeno. Por lo tanto, todas las interpretaciones culturales son válidas y vale la pena conocerlas en profundidad. Borovoy y Hine llaman a esta actitud de apertura “competencias culturales”. Estos autores consideran que las competencias culturales ayudan a que los profesionales de la salud reconozcan que sus conocimientos también están basados en una cultura, y que tengan una actitud culturalmente relativista que les permita respetar las diversas concepciones de la salud de sus pacientes (2008).
Desde mi punto de vista, las competencias culturales conciernen también al cómo conocer más profundamente las concepciones de la salud que no entendemos. Si en realidad reconocemos que distintas concepciones de salud son tan válidas como la nuestra, el siguiente paso es tratar de entender esas concepciones a las que somos ajenos. Sin embargo, ¿cómo conocer en profundidad una concepción de salud que es diferente de nuestra cultura? Creo que el razonamiento de Miguelito nos puede guiar una vez más. En el chiste, la cigüeña y el repollo se pueden entender como concepciones de ciclo de vida. Ambas son imágenes, metáforas, interpretaciones… formas de entender un fenómeno que tiene que ver con la salud. Es a través de estas metáforas e imágenes, que podemos entender una cultura de la salud diferente la nuestra. Cada una de estas expresiones culturales tiene un significado, y éste está relacionado con una red de interpretaciones compleja.
Becker observa las metáforas como recursos culturales. Él estudió el caso de parejas que, a causa de esterilidad, habían experimentado una ruptura en su ciclo de vida. Las metáforas eran el producto de un esfuerzo por crear un sentido de continuidad, dentro de un proceso de ordenar sus vidas tanto social como culturalmente (1994). A través de las metáforas, Becker entendió que sus informantes interpretaban el ciclo de vida normal de una pareja desde un sentido de “continuidad”. En palabras del autor:
The cultural life course, as an organizing metaphor, provides the basis for de development of cultural models about how life itself is conceptualized (Becker, 1994: 386).
Si partimos de que las concepciones culturales de la salud se pueden conocer a través de metáforas e imágenes, corresponde a los científicos sociales estar muy atentos a las diferentes formas de representar la salud y la enfermedad. Cada analogía, historia o explicación es importante. De la misma forma, las imágenes son importantes, porque están cargadas de símbolos e interpretaciones propias. A continuación daré un ejemplo con el caso de la anorexia, por ser un tema que me impresionó mucho durante el curso.

Encontré ambas imágenes en blogs que aparecían en el buscador tras el término “pro ana”. Aunque respondan a la misma búsqueda, las imágenes tienen connotaciones muy diferentes y transmiten mensajes distintos. A simple vista, se puede observar que la imagen de la izquierda relaciona la anorexia con conceptos como la muerte (esqueleto, ojos cerrados) y la soledad (computadora, la muerte como única compañía). Por el contrario, la imagen de la derecha relaciona la anorexia con belleza (modelo con un rostro bien definido, vestido a la moda) y perfección (ángulos en la posición de la modelo). En estos dibujos se evidencia cómo puede haber más de una interpretación acerca del mismo fenómeno de la salud, y que éstas interpretaciones se expresan a través de imágenes, metáforas, analogías…
Evidentemente, no es posible inferir más acerca de las imágenes, por el hecho de haber sido encontradas en internet. No podemos comparar los conceptos que relacionan, porque no conocemos el contexto de quién hizo las imágenes (o de quien las eligió para usarlas en su blog). Es de vital importancia advertir que ninguna imagen o metáfora puede interpretarse fuera de un contexto social específico. No hay que perder de vista que todas las expresiones culturales de la salud corresponden a un tiempo y lugar.
¿Cuál es, entonces, el mejor método para entender las interpretaciones de la salud? El primer paso es estar atentos a las expresiones culturales de dichas interpretaciones. El segundo paso, es ubicar estas expresiones culturales en un contexto determinado. De esta forma, podemos comparar unas expresiones con otras, y sistematizar partes del complejo interpretativo de la salud. Luego, es necesario corroborar el significado de las expresiones culturales, preguntando a las personas que utilizan las metáforas e imágenes que hemos identificado. Finalmente, es necesario observar cómo repercute la interpretación de determinado fenómeno de la salud, en la vida cotidiana. ¿Qué comportamientos y patrones sociales son reforzados por las interpretaciones de la salud?
Durante la discusión posterior al video de la anorexia, Aiken preguntó cuál era el límite del relativismo cultural. ¿Hasta qué punto, por considerar que todas las interpretaciones son igual de válidas, permitimos que una práctica muy dañina a la salud tenga tanto auge? Personalmente, pienso que es un error desacreditar una interpretación cultural por ser considerada falsa (esto va totalmente en contra de las competencias culturas en antropología médica). Sin embargo, lo que sí podemos hacer es estar consientes de las consecuencias que puede traer determinada interpretación cultural (los comportamientos y patrones sociales). El objetivo no es evaluar la expresión o interpretación cultural, sino tomar en cuenta que toda construcción social interpretativa, construye a su vez realidades tangibles y condiciones sociales materiales.
Referencias:
Becker (1994) Metaphors in disrupted lives: infertility and cultural constructions of continuity. En Medical Anthropology Quaterly 8(IV): 383-410-
Borovoy y Hine (2008) Managing the Unmanageable: Elderly Russian Jewish Émigrés and the Biomedical Culture of Diabetes Care. En Medical Anthropology Quaterly 22(I): 1-26.
La reflexión de Silvia toma en cuenta varios puntos que a lo largo del curso, he podido apreciar en varios de los materiales discutidos en clase. El primero es el tema de las competencias culturales, algo que de cierta forma abordé en mi primera reflexión al mencionar que a veces el personal de salud se queda “estancado” en su forma de ver el mundo, y no acepta ni entiende fácilmente las otras perspectivas que pueden existir. Silvia menciona la idea fundamental de Borovoy y Hine (2008), estableciendo que el término de "competencia cultural" busca como objetivo principal entender interpretaciones culturales diferentes a las propias, especialmente en el ámbito de los profesionales de salud. Más adelante, Silvia menciona también los pasos que completan el proceso para entender las diferentes interpretaciones culturales de la salud: estar atentos a las interpretaciones, contextualizarlas, corroborar su significado, y observar cómo afectan la vida diaria. Finalmente, el punto que ella hace al final es, para mí, lo más interesante: la acreditación o desacreditación de una interpretación cultural de la salud.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con Silvia en que parte de considerarse “culturalmente competente” debe incluir un componente acerca de cómo se pueden conocer más profundamente las interpretaciones de la salud que no entendemos o conocemos. No basta únicamente con aceptar que hay otras interpretaciones diferentes a las propias, y dejarlo allí. Es necesario conocer acerca de éstas, y aprender sobre las mismas, ya que de esta forma se puede obtener un vistazo de cómo ve la cultura en mención el ámbito de la salud. Creo que no es correcto catalogar diferentes interpretaciones culturales como “acreditadas” o “desacreditadas” porque surge la pregunta ¿acreditadas/desacreditadas por quién?, que probablemente lleve a un círculo vicioso de preguntas y respuestas. En vez de esto, considero de mayor importancia el ponderar por qué surgen estas interpretaciones, y tratar de poner más atención en las causas que esta interpretación tiene sobre las personas. Puede ser que de esta forma expandamos nuestros propios horizontes a maneras distintas de enfocarnos en los procesos de salud, enfermedad y atención.