Por: Ixkik Zapil Ajxup.
Las transformaciones de salud son consecuencias históricas de demás transformaciones, ya sea sociales, políticas y sobre todo económicas que pueden deberse a cambios adaptativos necesarios o creados.
Los conflictos por los recursos son problemas no solo de aquellas regiones con altos índices de población sino también de aquellos que son todo lo contrario. Los problemas de recursos son diversos y mundiales, y la forma que se esta buscando para contrarrestarlas son globalizar formas de superación creando nuevos mecanismos para generar recursos y así con ello reestablecerse.
Muchas veces los impactos de globalización sin profundidad de estudios no solo afectan a externos sino también a los propios internos de las regiones, porque los componentes no se sujetan, en la mayoría de casos, a la realidad sino a los propios intereses de concentración de recursos y con ello de poderes.
Refiriéndome propiamente a lo coyuntural, a una época moderna, Janzen hace mención de nuevas enfermedades catalogadas como «enfermedades civilizatorias». Estas enfermedades van más allá de enfermedades sobre la salud. Son enfermedades sociales de desigualdades que generan clases privilegiadas, con poder y control sobre la población, es decir a aquellos que son los oprimidos, explotados y viven en miseria. (Janzen, 2002: 96).
Dentro de las realidades que podrían considerárseles polares, por su índice de población y caracteres sistémicos, y se observan los casos de «enfermedades civilizatorias» están Etiopia y China. En el caso de Etiopia la organización Survival Intarnational denunció en el 2010 un megaproyecto que consistía en la construcción de una hidroeléctrica. Dicho proyecto debía establecer una gran represa que acabaría con 200,000 vidas de pobladores indígenas de la región. (Survival, 2010). Es interesante, pero no raro, que esta organización denunciara al Banco Mundial y al Banco Europeo de Inversiones, entre otros más del nivel, para que no contribuyeran al financiamiento del proyecto.
En este caso los sectores privilegiados externos a quienes se les demando no respondieron con un respaldo hacia una reflexión ante las consecuencias del hecho, ya que la misma gente no estuvo informada de la imposición del proyecto, sino respondieron como entes arrogantes ante las demandas que se les hacían especialmente cuando son las llamadas organizaciones para el desarrollo humano. En el caso de lo interno se dijo que «el gobierno etíope [estuvo] adoptando medidas drásticas contra las ONGs indígenas y sólo el año pasado [2009] cerró 41 locales de “asociaciones comunitarias”, imposibilitando que éstas mantengan reuniones sobre la presa». (Survival, 2010).
La salud de la gente en Etiopia no solo se reduciría a una pobreza en cuanto a los recursos naturales por acabar con las pocas tierras fértiles sino también con la confiabilidad a aquellas instituciones titulares y responsables de la estabilidad real de la región.
En otra realidad de ese mismo año, 2010, fue la situación de China que celebraba una exposición titulada “Mejor ciudad, mejor vida”. Esta exposición suponía mostrar los deseos históricos del mejoramiento de la vida urbana a través del desarrollo sostenible para buscar una vida prospera. La idea en general no podría sonar mal ya que la ciudad como cualquier comunidad también podría responder como válido el luchar colectivamente para su mejoramiento.
Sin embargo, las noticias que no salieron a una luz tan pública fue la realidad de cómo se desarrollo dicho evento. Es un hecho que el alto índice en la población de China hace que la ciudad esté saturada de personas habitándola, y a pesar del «alto desarrollo» sistémico, que es reconocido mundialmente, no hace que pueda mantener en las mismas condiciones altas a todos y menos a los todos los de la ciudad.
Me parece interesante la reflexión de Ixkik, en particular el desarrollo del concepto del libro de Janzen, “enfermedad civilizatoria”, el cual es explicado de una muy buena manera a través de los ejemplos de Etiopia y China. La enfermedad civilizatoria, a través de lo planteado por Ixkik, muestra como los aspectos sociales, económicos, políticos cambian dependiendo de la relación de una sociedad dada con los recursos que le rodean y como dicha relación termina afectando a las personas con desigualdad que lleva a pobreza y a condiciones de vida indignantes. De esta manera, tal como el concepto de enfermedad civilizatoria es planteado, nos encontramos con tipos de enfermedades que no son de naturaleza biológica; es decir, no son causadas por virus, bacterias o parásitos, sino que son un producto del sistema socioeconómico en el que viven los seres humanos.
ResponderEliminarLa enfermedad civilizatoria es importante ya que recalca en nosotros la idea de que la enfermedad como concepto es construida socialmente y puede cambiar dependiendo del contexto sociocultural donde se gesten. En el caso particular que se plantea en la reflexión, se observa como este nace de un sistema que no satisface las necesidades básicas de gran parte de la población que le habita. En los casos que muestra Ixkik, especialmente el de Etiopia, se ve como la globalización como fenómeno social posee una dimensión ambivalente: por una parte ofrece a aquellos que se encuentran en estratos elevados del sistema una oportunidad de crecer aún más, a través de la expansión de sus negocios a otras locaciones. Por otro lado, la globalización brinda a aquellos que se encuentran en los peldaños bajos del sistema aún más pobreza. Muchas veces he considerado este tema, lo cual lleva a ver que la cura para esta enfermedad es reformar el sistema capitalista, colocando limites a las esquinas que se permiten cortar dentro de el. - Eduardo Rosales