jueves, 25 de agosto de 2011

TRAUMATÓLOGO vs. HUESERA_MARIA RENÉE ORTIZ


TRAUMATÓLOGO vs. HUESERA

Cada enfermedad tiene una cura, pero hay que tomar en cuenta que los “curadores” pueden ser de diferentes contextos culturales, con historias opuestas pero que busca lo mismo, curar las enfermedades. Se sabe que las enfermedades son causadas por distintas razones, pueden ser golpes, contagios, infecciones, en fin, existen millones de males, pero lo cierto es que la mayoría tiene una solución. Es importante mencionar la siguiente cita, que explica que muchas mujeres “no quieren ir al hospital por que ellas confían más en los diagnósticos de las iyom´s (comadronas)” (Berry. 2006: 1959). Se menciona esto pues muchas mujeres, no confían en los doctores, por distintas razones, una de ellas es por que se roban niños en los hospitales, otra por que les tiene más confianza a las comadronas (iyom), pues es tradición que los hijos nazcan en la casa y no fuera de ella.

Otro aspecto que vale la pena resaltar es la confianza que se llega a crear en los procesos de diagnostico y consulta, entre las personas que tienen sus hijos a través de métodos “tradicionales”. Se menciona esto pues el nivel de confianza que debe de existir debe ser alto para que los tratamientos funcionen.

Todo lo anterior se menciona para que se entienda que la relación entre paciente y doctor debe ser cercana y de mucha confianza y respeto; al mencionar esto vale la pena resaltar la siguiente cita: “Todas las disciplinas han constatado el proceso de exclusión de la palabra del paciente en la relación terapéutica; han evidenciado que la biomedicina se ha convertido en una disciplina/profesión centrada en el signo que excluye cada vez más el síntoma, etcétera. Esto ha conducido a proponer la necesidad de la recuperación de la entrevista clínica, de ampliar las relaciones terapéuticas, de crear espacios a través de los cuales el enfermo y no la enfermedad se exprese, etc. Los antropólogos, sobre todo en los últimos años, han señalado que la posibilidad que el paciente narre su padecimiento permite no sólo la emergencia de procesos psicológicos, sino su articulación con procesos culturales expresados a través del padecimiento, y que utilizados por el equipo de salud pueden dar lugar a una mayor eficacia terapéutica “(Menéndez. 2000: 1679).

La cita de arriba explica como la exclusión de la palabra del paciente reduce la efectividad de los tratamientos. Para entender mejor esto se dará un ejemplo de la vida real.

Hace más o menos un año una joven tuvo un accidente en una grada en Chichicastenango, Quché; se fracturo la costilla pero no tuvo tratamiento inmediatamente, luego de un año tuvo la oportunidad de participar en un trabajo de verano con abuelas y abuelos mayas, en este trabajo ella pregunto quienes eran los especialistas en curar las fracturas y le dijeron que “las hueseras”, entonces conoció a una comadrona que tenía una conocida que era especialista en huesos. Luego de unos días la joven le dijo que sentía un dolor en la espalda y la comadrona le pregunto que en dónde y cómo se había golpeado, luego de la explicación y la platica que duró aproximadamente dos horas, por que le explicaron a la joven que eso era peligroso, que si estaba bien sentimentalmente, si tenía problemas, por que los golpes en la espalda significaban desequilibrio y le dijeron que tuviera cuidado y que fuera a tratamiento. Luego de unos días la comadrona llevó a la joven a donde la huesera que vivía en una aldea de Patzún, Chimaltenango. La huesera, pregunto de nuevo cómo había sido el golpe y la comadrona le explicó; luego dijo que para que se curara tenían que sobarla nueve veces y eso iba a hacer que el “callo” que se había formado, por no curarlo a tiempo, iba a desaparecer. La joven empezó el tratamiento pero por tiempo y distancia no pudo continuar, entonces tuvo que ir a donde un traumatólogo para que la tratara.

Al llegar a la clínica le dijo que se sentará y le pregunto en donde le dolía, la joven le mostro el área de dolor, entonces el doctor sin hace más preguntas la mando a donde un radiólogo para que se tomara una radiografía de la costilla y le dijo que regresara cuando tuviera los resultados. La consulta duró aproximadamente 20 minutos, fue rápida y sin muchos detalles. Luego de unos días la joven llego con los resultados, los analizó y le explicó que tenía una fractura en la raíz, entre la vena y el tendón, y eso era lo que le provocaba dolor y le receto medicamento para un mes.

El trato entre ambos curadores fue totalmente diferente, pues la comadrona y la huesera lo relacionaron con algo de la vida y le dieron una explicación de cómo curarse y la consulta duró casi 5 días. Por otra parte la visita al traumatólogo fue corta y rápida, no indago mucho en el por qué del golpe, solo dio la explicación del lugar del dolor y los medicamentos.

Luego de estas visitas a los curadores, la joven le comento a su familia lo que había pasado en cada lugar y les dijo que sentía que se iba a curar con la huesera por el trato y el interés en curarla. Pero de nuevo por cuestión de tiempo, no pudo viajar y tomo el tratamiento que le receto el traumatólogo, pero no siente el mismo efecto que con la huesera.

Por lo que es importante que al paciente se le de un tiempo para que cuente su experiencia y se desahogue, ya que eso hará que la curación resulte y el paciente este tranquilo.

Referencias

Berry, Nicole (2006). “Kaqchikel midwives, home births, and emergency obstetric referrals in Guatemala: Contextualizing the choice to stay at home”.Social Science & Medicine 62(8): 1958-69.

Menéndez, Eduardo (2000). “Factores culturales: de las definiciones a los usos específicos.” pp 163-188.

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