viernes, 26 de agosto de 2011

Reflexión II: La Naturaleza de la Salud y Enfermedad.

“Cases of sickness made up a very small percentage which in my opinion was normal. However, propaganda pamphlets dropped from aircraft were telling the workers to feign illness, and detailed instructions were given to them on how to do it.” – Albert Speer

Salud y enfermedad, dicotomía bajo la cual creamos miles de distintas subcategorías y relacionamos los conceptos no sólo a definiciones, sino que a catalogar distintas prácticas como “buenas” o “malas” dependiendo de a cual de los dos conceptos de la dicotomía nos lleve. Usamos conceptos de salud y enfermedad durante nuestra vida diaria de tal manera que parecen dejar lo abstracto y volverse una realidad concreta; sin embargo, es importante considerar la verdadera naturaleza de nuestra visión del bienestar y notar que no es la única en este mundo, dando cuenta de los arbitrarios que son los limites bajo los cuales nosotros y todos los otros grupos humanos definimos a la salud y la enfermedad. Son muchos los aspectos a considerar acerca de estas palabras, en la presente reflexión me limitaré a notar dos características que considero que se pueden encontrar en distintos contextos culturales: la arbitrariedad cultural que supone la definición misma de los conceptos y distinciones materiales/no materiales de la enfermedad.

Al hablar de arbitrariedad cultural, hago referencia a que las definiciones de salud y enfermedad no residen en ciertas reglas establecidas de carácter universal y objetivo, sino que responden a una serie de construcciones culturales que han sido creadas de manera “arbitraria” dentro de sus respectivos contextos sociales. Ahora, cuando digo que ha sido de manera arbitraria, no me refiero a que sean inventadas, sino que carecen de bases denotadas estrictamente por la naturaleza; no hay un principio que defina la salud y enfermedad universalmente. Como dice Janzen:

“By their own criteria, most societies or cultural traditions have both material and nonmaterial dimensions by which health may be defined and even measured within that setting, or across traditions using one or another definition.” (2002, 73)

De esta manera, el espectro salud-enfermedad se reduce a una serie de criterios cuyo valor es otorgado por la cultura dentro de una sociedad. Esta proposición no es difícil verla cuando observamos a grupos humanos culturalmente distintos a nosotros, pero al examinarnos a nosotros, parecemos tener una base certera ya que esta dada por la ciencia, la cual tiene el poder de “trascender” la cultura, es decir, no verse limitada a la misma. Entonces, ¿será que nuestra definición de salud y enfermedad es LA definición? Al analizar esa pregunta, es importante que deconstruyamos lo que implican los conceptos de salud y enfermedad en nuestra sociedad y las maneras en que se manifiestan en nuestra vida cotidiana.

Nosotros definimos a la salud como una ausencia de enfermedad. A primera vista podría parecer obvio y simple, pero al profundizar en la definición notamos que existen un sin número de agregados, los cuales no han sido legitimados por un proceso objetivo, sino que por categorías subjetivas de nuestra cultura. Lo “objetivo” de nuestro sistema de salud-enfermedad se limita a la identificación de agentes patológicos (bacterias, virus, parásitos, etc.) causantes de distintas enfermedades y compuestos que han sido desarrollados para combatirlos eficazmente (lo cual, irónicamente, se ha aprendido en un gran número de ocasiones de grupos humanos que emplean dicho remedio en su forma “natural” dentro de la medicina tradicional). Fuera de ello, ¡lo demás son puros inventos! Pero ojo, al llamarlos inventos no quiero darle una carga negativa, ya que, como mencioné anteriormente, son validos dentro de nuestro sistema cultural. El proceso de validación es interesante de considerar ya que no conocemos como se lleva a cabo y como puede variar de cultura a cultura, sin embargo, no es muy descabellado afirmar que muchos de los conocimientos de salud-enfermedad que existen en nuestra cultura han pasado por un proceso de filtración con lo cual nos hemos quedado con muchos que resultan útiles para tratar y cuidarnos de las enfermedades.

La segunda característica que es importante considerar son las dimensiones materiales/no materiales de los sistemas salud-enfermedad. Las dimensiones materiales se pueden ver reflejadas en aspectos como las medicinas o remedios y en los agentes microscópicos que nos causan las enfermedades; por otra parte, las dimensiones no materiales incluyen un gran número de entramados de significados que nos brindan justificación para las prácticas que realizamos con el propósito de “curar”. En las dimensiones no materiales también es donde se gesta la esfera social de la enfermedad; es decir, la enfermedad, como fenómeno sociocultural, implica no solo que un individuo sufra a causa de agentes patológicos o ambientales, sino que también, lo que es considerado por una sociedad como una enfermedad. Además, en el aspecto social ya no solo existe una diferenciación entre salud y enfermedad, sino que a la gravedad de la última y su impacto en el desempeño del individuo que la sufre; es decir, hay ciertas enfermedades que poseen distintas valorizaciones en cuanto a como limita el desempeño de un rol social en particular y también se toma en cuenta si dicha enfermedad puede afectar a otros (ej. si es contagiosa). Estos aspectos llevan a que en las distintas sociedades se pueda construir un “rol de enfermo”, es decir, un conjunto de características bajo las cuales se define socialmente el comportamiento de un enfermo, dependiendo de la enfermedad que éste sufre.

En conclusión, es importante que veamos al sistema salud-enfermedad como una creación humana, diversa y dinámica a través de distintos contextos culturales. Estos constructos son tan elaborados que dan lugar a una gran cantidad de prácticas distintas que pueden constituir roles de enfermos, lo cual se puede notar en la cita con la que abro esta reflexión. La cita es de Albert Speer, un arquitecto que tuvo una relación muy cercana a Adolf Hitler durante el régimen nazi. Me pareció interesante ya que Speer hace referencia a que habían aviones que botaban panfletos que buscaban dar indicaciones de cómo imitar este “rol de enfermo” a aquellos prisioneros de los Nazi, quienes eran obligados a trabajar. La salud y enfermedad son dos conceptos íntimamente ligados los cuales se prestan a ser interpretados y construidos de maneras muy distintas, tales como los colores de la imagen que acompaña al texto. Así como la salud-enfermedad, los colores en cada cultura poseen distintos significados, valores y connotaciones. Entonces, solo queda reflexionar que nuestros colores y los de ellos no son tan distintos después de todo; simplemente, ya no juguemos a ser daltónicos.

Bibliografía:
Janzen, John M. (2002). The Social Fabric of Health: An Introduction to Medical Anthropology. McGraw-Hill.



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