jueves, 28 de julio de 2011

Reflexión 1: La importancia de la antropología médica.



La diversidad cultural ha sido un fenómeno que ha intrigado a la sociedad occidental desde los contactos entre distintas culturas y después se vio la necesidad de no solo conocerlas sino que comprenderlas debido a los emprendimientos coloniales de los imperios europeos. De esta búsqueda de comprensión (por los motivos que fuesen), nace la antropología. Ahora, al hablar de antropología médica, tenía una concepción previa de como era y con las clases tomadas hasta el momento, me percate que esa idea era correcta. Janzen define a la antropología médica como: “el estudio de la salud, malestar y curación a lo largo del rango de sociedades humanas y por el curso de la experiencia humana con un énfasis en como miembros de la comunidad dirigen sus comportamientos, articulan sus ideas y organizan sus recursos en estos aspectos” (2002, 2). Me parece que esta definición engloba el interés de la antropología médica de una manera muy explicita y con ella su importancia: el estudio de formas alternativas de los sistemas médicos de otras culturas. Creo que lo que más se ha puesto en tela de juicio, dentro de mis criterios previos , al ser expuesto a cierta información del curso fue mi visión del sistema médico occidental. Para mi la ciencia médica era completamente objetiva, precisa y efectiva; sin embargo, he abierto mi perspectiva a todos los factores que hacen que este concepto que parecía hecho de acero, ahora parezca de gelatina. Me parece muy importante analizar todas las decisiones arbitrarias que se han hecho y que se hacen en la medicina occidental para poder equiparar este modelo que se ha ido elevando debido a factores sociales y relaciones de poder con aquellos modelos que han sido minimizados por la dominancia cultural de Occidente.

Por ello, es importante prestar atención a algo más que al sistema médico occidental. Es nuestro imperativo lógico: si contamos con un número mayor de puntos de vista que provienen de los mismos y distintos lugares y quienes manejan discursos similares o muy diferentes, obtendremos más información y más conocimiento. No podemos negarnos a hacerlo ya que si lo que buscamos es estar siempre informados de nuestras decisiones, no podemos tomarlas conociendo solo un lado de la moneda. Si quitamos esos componentes culturales que hemos absorbido en los cuales existe el menosprecio a otros sistemas de salud, al exponerlos como supersticiosos, primitivos e ineficaces, podemos encontrar razones para prestar atención a esas ideas. Al final, es importante preguntarnos: ¿por qué no hacerle caso a las personas que han estado conviviendo por generaciones con distintas plantas medicinales acerca de ellas?, ¿acaso no vivimos en una cultura en la cual se aprecia la experiencia y se cree que el conocimiento proviene de ella? Debemos notar cuando nuestro pensamiento cultural se contradice y buscar arreglar esas contradicciones. En este caso, hay que separar lo que nos han dicho constantemente y analizar los intereses que pueden haber detrás de esas aseveraciones y para lograrlo, debemos adquirir conocimiento de formas distintas de medicina que no pertenecen a nuestra medicina occidental. La clave se encuentra en las relaciones de poder e intereses económicos que hay de por medio: si son tan ineficaces e inútiles los conocimientos de otras culturas, ¿por qué se han dado numerosos casos de farmacéuticas que extraen el conocimiento local de especies vegetales para posteriormente utilizarlo en la creación de nuevos medicamentos?

Esta línea de pensamiento debe llevarnos a un examen detenido de nuestra epistemología como científicos, como seres humanos. El tema central de un par de clases del curso ha sido este concepto de las distintas historias que se gestan en torno a los acontecimientos, las diferentes perspectivas que nacen de ellas y además, como algunas de estas historias poseen un mayor nivel de difusión que las otras. Es importante que en base a ello reconozcamos el sesgo que se encuentra sobre nuestros ojos, nuestros oídos, nuestra boca… en si, nuestros instrumentos naturales para captaciones empíricas. Si no dudamos de lo que sabemos, si no dudamos de nuestras ideas, de nuestras investigaciones, de la información que hemos obtenido y de nuestros análisis, nos limitamos y no logramos aportar y perfeccionar nuestras respectivas disciplinas. Todos los investigadores impregnamos de subjetividades inevitables nuestros trabajos, se refleja desde los criterios valorativos que damos a los componentes de nuestra investigación, es decir, lo que creemos que es más importante que se tome en cuenta para explicar, predecir o comprender distintos fenómenos naturales o socioculturales, hasta en nuestras interpretaciones de los datos ya sean tanto cuantitativos como cualitativos. Una vez que reconozcamos nuestros sesgos, seremos más honestos en la academia, en el campo y con nosotros mismos.

En conclusión, mi reflexión se puede resumir en una frase: debemos buscar el conocimiento, en la luz y la oscuridad, en la esquina y al otro lado del mundo, en la realidad y en nuestra mente. La antropología médica aporta a esa búsqueda del conocimiento a través de su estudio de las formas alternativas que pueden tomar los sistemas de salud en los grupos humanos. Esta búsqueda se ve reflejada en la imagen que acompaña esta entrada, ahí podemos observar entidades luminosas moviéndose y encontrándose en la oscuridad, chocando en contradicción, pero en el centro de ellas nace el conocimiento. De igual manera, como mencioné anteriormente, estos sistemas alternativos han sido minimizados por las relaciones de poder entre nuestra cultura y la de dichos sistemas; por ello quisiera cerrar con el siguiente texto en el cual nos ayuda a entender que al estudiar a los demás no sólo mejoramos nuestra propia fuente de conocimiento, sino que devolvemos la voz a aquellos que no cuentan con las cuerdas vocales socioeconómicas apropiadas para que se les dé el micrófono. Los siguientes versos son de “the Sound of Silence”, escrita por Simon & Garfunkel, los cuales expresan el silencio al cual se ven sometidos todos los conocimientos tradicionales, debidos al estigma que obtuvieron como resultado de la dominación cultural:

“And in the naked light I saw
Ten thousand people, maybe more.
People talking without speaking,
People hearing without listening,
People writing songs that voices never share
And no one dare
Disturb the sound of silence”.
“The sign said: the words of the prophets
are written on the subway walls
and tenement halls
and whispered
in the sounds of silence”.

Bibliografía:
Janzen, John M. (2002). The Social Fabric of Health: An Introduction to Medical Anthropology. McGraw-Hill.

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