El cuerpo humano no está protegido; por lo tanto, puede sufrir heridas en cualquier momento. Todo poder o tipo de violencia dependen, al fin [y] al cabo, de la vulnerabilidad física de las personas (traducción libre del inglés. original: alemán).
Jan Philipp Reemtsma
Esta cita me impresionó mucho cuando la leí. La obtuve de un libro de Gestión de Programas Sensible al Conflicto, que no hablaba en absoluto de salud o medicina. Sin embargo, me llamó mucho la atención que presentaran al cuerpo humano vulnerable, en relación con el poder y la violencia, y no pude evitar pensar en la salud, enfermedad y agención. A continuación reflexionaré un poco acerca del significado de la cita, y cómo se relaciona al contexto social de Guatemala.
La primera parte de la cita, presenta al cuerpo humano como vulnerable y desprotegido. No está hablando del cuerpo de una persona en específico, sino del cuerpo humano en general… de todos los cuerpos humanos. Podemos interpretar de esta cita que todas las personas están propensas a enfermarse, tienen la misma debilidad. El que todas las personas se puedan enfermar, es una condición de igualdad. Sin embargo, la cita continúa asegurando que la violencia depende de la vulnerabilidad física de las personas. En este momento, se inserta el juego de poder en el contexto de la salud, atención y enfermedad. De una condición de igualdad entre personas, pasamos a una condición de negociación del poder… de desigualdad dinámica. Aunque todas las personas tengan cuerpos con la misma fisionomía, y que responden a las enfermedades con síntomas muy parecidos, no todas tienen el mismo acceso a la atención. En otras palabras, las desigualdades socio-culturales no escapan a la salud.
Lo interesante del abordaje a la desigualdad en la cita, es la relación que tiene con la violencia. Ya que el libro habla de resolución de conflictos, aborda la desigualdad como un contexto que no ha de dejarse por un lado en cualquier tipo de análisis. Para este tipo de abordaje, la desigualdad (pobreza, migración, discriminación, etc.), es una condición que manifiesta la violencia estructural (Sección de Programas Sensible al Conflicto, 2006: 10).
¿Cómo es útil esta forma de abordar la desigualdad, para la antropología médica? Ya hemos abordado el tema de las similitudes biológicas, así como de las desigualdades en el acceso a la atención. Falta un componente: el de las diferencias en interpretación cultural, en torno a temas de salud y enfermedad.
Desde la antropología médica, no se puede dejar por un lado el componente cultural. Cada grupo construye formas de entender los fenómenos físicos que suceden con el cuerpo humano. Cada grupo interpreta las causas de los mismos, y genera maneras de tratar las anomalías. Sin embargo, la interpretación cultural se encuentra en un contexto dentro del cual no se pueden perder de vista las relaciones de poder.
En clase se hablaba de la importancia de no “romantizar” las interpretaciones culturales, al punto de obviar los componentes de desigualdad socioeconómica. Más bien, se pueden explicar muchas interpretaciones culturales en torno a la salud, a través de la descripción del contexto. Por ejemplo, Streefland aborda el tema en su artículo acerca de los Patrones de Aceptación de la Vacunación. Él señala que las razones detrás de la aceptación o rechazo a la vacunación son, en el fondo, de poder. En la siguiente cita se observa su planteamiento:
Prevailing forms of social inequality may help people adhere to the vaccination rules, since the socially weak (landless peasants, young mothers) will easily conform if the village elite sets the rules (Streefland et.Al., 1999: 1708).
En este ejemplo, se evidencia cómo las condiciones de desigualdad y relaciones de poder, influyen en las decisiones y posiciones que toman las personas. Asimismo, a través de las decisiones y posiciones, es posible que se favorezcan los intereses de un grupo o persona (consciente o inconscientemente). Entonces, las interpretaciones y prácticas culturales que se desarrollan alrededor de la salud, enfermedad y atención; pueden –en determinados contextos– reproducir la desigualdad socioeconómica.
Desde mi punto de vista, las interpretaciones y prácticas culturales también tienen la potencialidad –teóricamente– de romper con patrones de desigualdad. Sin embargo, ¿cómo y en qué contexto se logra esto? Streefland insiste en que todo fenómeno de salud debe verse en su propio contexto local (1999: 1709), y estoy de acuerdo con él. Sin embargo, sería interesante estudiar las estrategias culturales de adaptación ante la desigualdad, en el contexto de la salud y la enfermedad. A continuación hago un razonamiento en cuanto a un caso de Guatemala.
La siguiente fotografía es tomada de un ensayo fotográfico realizado por la organización Rights Action. Ellos documentaron llagas, pérdida de pelo y otros problemas de salud en habitantes de San Miguel Ixtahuacan,donde opera la mina Marlin de extracción de oro (2008-2009).

En general, el ensayo fotográfico es muy impresionante. Evidentemente, el objetivo de los autores era de denuncia. Lo interesante de analizar desde la antropología, no es evaluar si los problemas de salud son causados por la operación de la mina o no. Más bien, ¿por qué es una organización internacional la que está denunciando, en lugar de los habitantes del lugar? Evidentemente, aquí se puede distinguir una dinámica de poder, porque un discurso viajó más lejos que otro. Gold Corp estuvo haciendo llegar sus argumentos a la población guatemalteca a través de anuncios publicitarios. Rights Action estuvo denunciando sus puntos de vista en internet y pidiendo firmas. ¿Qué están haciendo las personas de San Miguel Ixtahuacan? ¿Cuál es su punto de vista? ¿Cuáles son sus estrategias para contrarrestar la situación de desigualdad en la que viven?
Para terminar con la reflexión, me gustaría retomar la definición de antropología médica. Ésta es una rama que pretende estrechar diferencias entre disciplinas. Observa percepciones culturales, representaciones sociales y relaciones de poder en los temas salud, enfermedad y atención. Sin embargo, el abordaje de las relaciones de poder no puede ser estático. Describir quién tiene el poder y por qué, ocasiona que veamos a quienes no tienen el poder como víctimas. Para ver a todos los participantes de la dinámica de poder como actores sociales, es necesario estudiar las estrategias para la disminución de la brecha de la desigualdad. Las personas, desde su cultura, se pueden oponer a los contextos de violencia estructura, ¿cómo lo hacen?
Bibliografía
Sección de programas sensible al conflicto (COSUDE)
2006 Integración de la Sensibilidad a los conflictos y prevención de la violencia en la cooperación internacional. Disponible en red:
www.sdc.admin.ch/en/Home/Themes/...and.../resource_es_159292.pdf
Streefland et.Al.
1999 Patterns of vaccination acceptance. En Social Science and Medicine (49): 1705-1716.
Rights Action
2009 Health harms in San Miguel Ixtahuacan where Goldcopr Inc. operates an open-pit, cyanide leeching gold mine. Disponible en red:
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