jueves, 28 de julio de 2011

Reflexión 1 El problema de los Tres monos sabios: cerrarse ante las posiblidades. E. Bustamante


Durante las lecturas de esta semana algunas temáticas me parecieron recurrentes, y no me refiero a la temática sobre el cólera; sino más bien me refiero a las concepciones de las distintas culturas sobre la enfermedad así como el prejuicio que existe, por parte de algunas personas, sobre las técnicas de la medicina tradicionalista. Con respecto al prejuicio podemos observar que en la mayoría de las ocasiones este se fundamenta en el rápido encasillamiento de las prácticas tradicionalistas como “magia”, sin embargo esta no se concibe como un “acto de control sobre las fuerzas sobrenaturales” (lo que supondría la magia en sí) por el contrario, más bien es concebida como un medio inútil y charlatán en el cual un sacerdote o un curandero invocan en intentos desesperados una curación improbare y milagrosa/por casualidad. Claro ejemplo de esto se encuentra en el capítulo 8 del libro de Briggs Stories in the Time of Cholera, racial profiling during a medical nightmare (2003). En este capítulo se hacen varias referencias a una persona en particular, Campins, quien en diferentes ocasiones se muestra renuente a los métodos utilizados por los curanderos locales, un ejemplo específico puede encontrarse en una de sus notas:

Okey, the truth is that I had to use the techinique, I had to observe their shamans, their healers, and see how the healer himself knew that he was fooling the Mariusans, the Warao. Their belief is so deeply rooted that when someone gets sick, he knows he's fooling them, but he cures them just by te acto of seeming to take out some object. I grabbed a screw --the bahanarotu, that's what they call the guy who takes out objects!-- and I would suck on the abdomen and make belive that I was looking for something in the abdomen. (Briggs 2003: 185)

Ante afirmaciones como estas, donde se ataca inclusive de charlatanería a otro tipo de prácticas se evidencia claramente el etnocentrismo de esta persona, y de todos aquellos que piensan igual que él. Siendo tal vez lo peor de toda la actitud que toma esta persona la de “pretender” aprender los métodos indígenas para hacer creer a la población que él también puede curar de esta manera y facilitarse su trabajo como biomédico, empresa en la que fracasa rotundamente, según lo expresa un curandero de la comunidad más adelante en la lectura. Y es en este punto donde viene a mi cabeza, o más bien a imaginación, una dialogo específico de la película Avatar. En el momento en que el protagonista de esta película, Jake Sully, llega por primera vez al pueblo de los Na’vi y aceptan que él se quede puesto que él es un soldado y no un científico y le explican con más o menos la siguiente frase “los otros vienen con sus cabezas llenas de conocimiento, por lo cual ya no pueden aprender”.

Y es especialmente esta actitud de cabeza dura incapaz de siquiera hacer el intento por entender, aunque sea lo más mínimo, el porqué de lo diferente de cada cultura. Y esta frase de Avatar considero que es muy acertada, en el sentido en que a veces la ciencia occidental puede ser tan dura y rigurosa que no da cabida a conocimientos alternos. Es también en este punto en el que encuentro relación con la imagen que adjunto al documento, la de los tres monos sabios (versión Mafalda). Los tres monos sabios tienen las actitudes de no ver, no escuchar y no hablar. La verdad no comprendo por qué les llaman sabios. Estas actitudes realmente no son tan sabias, puesto que presuponen apartarse o cerrarse ante el mundo. Por lo menos en el caso de estos tres monos cada uno solo aplica una de estas actitudes, sin embargo en muchas ocasiones una misma persona aplica las tres juntas.

Por último cuando las personas ya se han cerrado totalmente ante las posibilidades que pueden tomar otros tipos de ciencias, como lo son los conocimientos tradicionales, se pierden de una gran gama de experiencias que reúnen en sí décadas en inclusive siglos de aprendizaje. Si bien es cierto que en la una gran cantidad de comunidades tradicionales existe una conexión entre lo sobrenatural y la enfermedad no se descarta que tras estas prácticas “mágicas” se encuentre un total conocimiento y entendimiento, inclusive biomédico, del padecimiento y la forma de atenderlo.

3 comentarios:

  1. Eduardo,

    Al igual que usted, creo que el tema que discute en su reflexión (concepciones de diferentes culturas sobre enfermedad y el prejuicio existente) se presenta recurrentemente en las lecturas del libro escrito por Briggs, y es uno que merece mención ya que se sigue observando a diario en el mundo. Me parece interesante el punto que presenta acerca de la “charlatanería” y “etnocentrismo”, porque es una realidad en la que vivimos, pero muy pocos la expresan de esta manera. Cada uno podemos ver nuestra forma de pensar y nuestra concepción sobre la enfermedad como la “correcta,” y si no tenemos cuidado, al presentarnos alguna otra podemos caracterizarla automáticamente como “tonterías” sin antes tratar de entenderla, o por lo menos conocerla. Me pareció muy interesante que en la lectura, tanto Campins como el curandero de la otra comunidad, estaban convencidos cien por ciento que sus ideas eran las correctas, y que el otro estaba en lo “incorrecto.” Califico de irrespetuosa la actitud de Campins, ya que estaba caracterizando inmediatamente como tonterías las creencias que las personas con las que trabajaba tenían firmemente enraizadas, una parte básica de su cultura.

    Estoy de acuerdo con usted en que la “actitud de cabeza dura” a veces se observa en los practicantes de la ciencia occidental, pero creo que es importante mencionar que hay excepciones. Creo que tiene mucho que ver cómo una persona es educada, y también con las ideas que valora. Hay muchos practicantes de la ciencia occidental que han aprendido a aceptar y valorar las diferentes concepciones de enfermedad y medicina que existen y tratan de conocer más acerca de la riqueza que éstas pueden tener. Haciendo alusión a su fotografía de los tres monos sabios, estas personas tratan de no aplicar las tres actitudes al escuchar sobre las otras culturas. Personalmente, creo que este es el enfoque a seguir cuando se trata de aprender de otras culturas existentes y sus percepciones e ideas: estar abierto a conocer, tratar de entender, pero más que todo valorar lo que los demás piensan y usarlo como una oportunidad para aprender y crecer. De esta forma, evitaremos perder esa gran gama de experiencias que han sido reunidas en siglos de aprendizaje, y como usted menciona, entender más acerca de los padecimientos y la forma de tratarlos.

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  2. Creo que esta reflexión de alguna manera resume una visión que se repite con frecuencia en muchos campos. Esta visión cerrada al conocimiento nuevo, entendiéndose como nuevo no necesariamente que es algo reciente, sino mas bien que es diferente ante nuestra propia visión del conocimiento en ese momento determinado. Enmarcarse dentro de un tipo de pensamiento, una corriente ideológica, costumbres, etc. creyendo que estas constituyen la única explicación sobre un problema, especialmente un problema de salud, es en definitiva cerrarse ante las posibilidades del conocimiento mismo. De hecho, en Guatemala un país con una riqueza cultural y étnica única, la mayoría de la población no indígena, lejos de intentar conocer sobre la cultura maya, su cosmovisión, su forma de ver el proceso de salud-enfermedad, etc., se caracteriza por su marcada inclinación racista, que no solo debilita la estabilidad y sostenibilidad del estado como tal, sino también se convierte en un gran obstáculo para la integración de una sociedad justa.
    Creo que esos tres monos sabios habitan entre nosotros en mayor o menor medida, pero también creo que destaparse los ojos, los oídos y la boca es parte de un proceso de aprendizaje, como el que lleva a cabo el antropólogo cuando , al contrario de cerrarse ante las posibilidades, se abre camino por su mente para explorar nuevas posibilidades de expansión del conocimiento. Definitivamente esto último no es el caso de Campins, y creo que probablemente este personaje del libro sea el ejemplo más claro de irrespeto ante otras formas de ver la salud, y de ver la vida en general. Lo peor del caso es que existen muchos Campins en nuestro medio, no solo en contacto con comunidades, sino también en lugares de toma de decisiones, donde seguramente ejercen un efecto negativo a mayor escala.
    La reflexión es bastante atinada y definitivamente resume lo que se ha tratado en clase las anteriores semanas, en donde a mi forma de verlo, al contrario de cerrarnos a las posibilidades, hemos desde el momento que nos inscribimos, abierto nuestra mente a nuevo conocimiento y al respeto por prácticas, tradiciones, costumbres, etc. que se ven a veces tan “extrañas”, a la luz de nuestros ojos cerrados y nuestra poca apertura

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  3. Gracias por los comentarios, y respecto a lo que usted dice Claudia concuerdo cien por ciento. Me disculpo por dejar un poco en el aire la idea que expongo sobre que "el ser un científico occidental le sierra la mente a uno", si bien en muchos casos se da este fenómeno, también es cierto que una gran cantidad de científicos occidentales implementan este enfoque social/humanista en sus investigaciones y se abren ante las posibilidades. También considero muy acertado su comentario que tanto Campins como el curandero caen en el mismo error al pensar que solo su forma de curar es la correcta. ¡Muchas veces somos victimas del propio paternalismo que criticamos!

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