
Hemos visto a la Antropología como una vía al estudio del ser humano, para poder comprender, analizar y abordar los problemas sociales y culturales de ciertos grupos humanos. Estos entendimientos se han categorizado, y puestos en grandes plataformas o pequeñas de representación o referencia de características que se componen en práctica a la cultura. La historia de la antropología manifiesta una variedad de enfoques para este estudio cultural. Haciendo una vaga recapitulación, pondré en reminiscencia algunos aspectos. Durante la época de Franz Boas, se propusieron a finales del siglo XIX y del XX, diversas corrientes entre las que se encuentra el particularismo histórico, negando principalmente esta idea racional de que las sociedades se guiaban hacia un único progreso social y propone estudiar a la cultura desde adentro. Luego encontramos el funcionalismo, que lleva a cabo el recolectar toda esta rica información etnográfica respecto a las normas, leyes y estructura social de todo fenómeno Consiguiente a ello, encontramos el estructural-funcionalismo, enfatizando en las relaciones sociales; el estructuralismo, en donde encontramos al máximo exponente: Lévi-Staruss, cuyas intenciones eran descubrir algún principio universal del comportamiento humano, ir más allá de lo particular y observable. Ya luego de la Segunda Guerra Mundial se expone con mayor presencia puntos del neomarxismo dentro de la antropología cultural, en donde encontramos: la estructura económica, la superestructura política, y la ideológica. Vale destacar también los aportes de la antropología interpretativa, en donde encontramos a Glifford Geertz y a Víctor Turner, en el cual se desarrolla la antropología interpretativa a partir de los conceptos particulares de cultura retoman el carácter simbólico.
Quizás se vean bastante generalidades pero éstas grandes prácticas antropológicas se siguen replicando. Es aquí donde me detengo y hago aclarar que en todas las ramas de la antropología cultural, incluyendo la médica, se siguen estos patrones para el estudio antropológico. Sabemos que desde antes de los años 50´s se empezaron a hacer investigaciones antropológicas con interés en la medicina originaria o tradicional de los pueblos indígenas. En éstas encontramos bastante peso investigativo hacia conocer las prácticas, creencias y tradiciones medicinales, en donde encontramos modelos, categorizaciones de enfermedades, creencias, curas, medicinas. Para los años 80´s encontramos libros o aportes hacia la investigación de la etnomedicina siempre dentro de un capo bastante culturalista. Ciertamente, se necesitaban otros campos de investigación que lograran hacer una apertura hacia las necesidades que se manifestaban, como lo son la salud y nutrición infantil por ejemplo.
Paralelo al trabajo antropológico, está el estado y los gobiernos que durante años han tenido un papel muy ineficiente en cuanto a la regularización del sistema de salud, con menos influencia en las áreas rurales pobres, con población indígena. Las bases operativas y de control estatal son las que también se encuentran desbalanceadas, tal y como menciona Verdugo, la debilidad de la autoridad central, falta de recursos y una capacidad operativa limitada. A lo largo de la historia los empleados del Ministerio de Salud se han tenido que enfrentar a malas condiciones, bajos salarios, limitaciones de infraestructuras, equipamientos y personal, y a muchos problemas logísticos relaciondos. (Verdugo, 2006: 135)
Es cierto que la antropología se guiado por ser bastante culturalista, que tiene a investigar al otro para obtener información y categorizarla, para así entender cómo funciona ese mundo. Es claro que ya sean las etnografías y/o las investigaciones son importantes para guardar y tener registro de la vida, creencias, ideas, costumbres y prácticas de los pueblos indígenas, en este casi de la salud. En clase nos hemos preguntado si la antropología sirve para algo, y yo digo ¿cómo no va a servir para algo? La antropología a través de estas formas “académicas” de entender las prácticas culturales de otras etnias, de hacer conexiones o comparaciones entre culturas tiene aún más espacio y capacidad para que estas “informaciones” tengan un por qué. Un por qué, que vaya ligado a una relación hacia lo político, que conlleve a dar representatividad a estas poblaciones minoritarias y que no se quede en una descripción o en un libro con información etnográfica. El verdadero valor es ¿Cómo se puede construir una antropología que vaya ligada a resolver estos problemas?
Según Hidalgo citado por Valverde, aclara que hasta 1960 la preocupación primordial de la antropología había sido comprender a las sociedades no occidentales como entidades aisladas sujetas y la etnicidad entró en el centro de la atención etnográfica. Los conceptos utilizados hasta ese momento para definir las respectivas unidades culturales, tales como la cultura o tribu, eran inadecuados por su énfasis excesivo en la diferencia o aislamiento. Además, las palabras “indio” y “tribu” poseían una fuerte carga colonial. Por otro lado, los procesos de descolonización y de transformación social han llevado a la antropología a estudiar la creciente complejidad en la propia sociedad en contraposición con el estudio de las coloniales. Actualmente aún persisten los conflictos entre la minoría étnica sometida ante a la mayoría socioculturalmente hegemónica. (Vásquez, 2000)
Viendo este punto de vista más social del asunto, donde se ven concentraciones de poder hegemónico, donde se percibe la exclusión, la falta de interés por parte de un Estado ausente y una gran falta de organización en las instituciones, que no llevan a cabo los procesos educativos, de salud, seguridad entre otros. La deficiencia de los procesos ha decaído tanto que no se han tomado en cuenta las relaciones interétnicas, en donde entrar problemas de comunicación y entendimiento entre el “educador del sistema estatal” y el ciudadano indígena, por ejemplo. Hay que visualizar las relaciones interétnicas desde las relaciones que establecen entre los diferentes grupos, pero considerando el lugar que ocupan en el contexto social más amplio. Por lo tanto, debe de formar parte de un análisis de los movimientos etnopolíticos, la vinculación de las relaciones interétnicas con la estructura social y las formas en que se modifican mutuamente. Esta concepción nos permitirá ver las alianzas que se constituyen entre los pueblos indígenas y otros sectores sociales, proceso a través del cual se resignificaran las identidades étnicas de cada grupo… teniendo en cuenta que debe de haber una “aceptación” de que identidad de clase e identidad étnica no son términos excluyentes sino incluso complementarios (Bártolomé 1997 en Valverde 2004)
Considero entonces que la antropología es una herramienta que, para un país multicultural con necesidades de construir interculturalidad y fortalecer los movimientos etnopolíticos, con ausencia de una antropología creo que los procesos no serían de cierta forma fortalecidos. Aunque cualquiera pueda tener el “rol” de antropólogo, no habría un grupo o sector académico que se responsabilice de una investigación, en este caso, en pro y a través de los pueblos indígenas o de las minorías que conozca los valores de construcción y peso social, un análisis sociocultural. ¿Quién más lo haría?
Verdugo, Juan Carlos (2006). “Los fracasos del neoliberalismo: la reforma del sector sanitario en Guatemala”. En: Fort, Meredith; Mercer, Mary-Anne and OScar Gish. El Negocio de la Salud. Barcelona: Paidos.
La reflexión de Luna inicia con una revisión de la historia de la antropología que se manifiesta en varios enfoques. Inicia describiendo el trabajo de Franz Boas para luego pasarse al funcionalismo y luego al enfoque funcionalista-estructuralista en donde comenta acerca del trabajo de Levi-Strauss. A partir de esto, describe que luego de la Segunda Guerra Mundial se expone el Neomarxismo y por último habla acerca de la antropología interpretativa representada por Clifford Geertz y Victor Turner. Con esta revisión, Luna argumenta que la trayectoria de la antropología médica en Guatemala ha pasado por estos mismos enfoques. Por ejemplo, explica que durante los 1950's se inician las investigaciones de antropología médica enfocada a la medicina tradicional y que para 1980 se seguían con los enfoques culturalistas, esta vez en el estudio de la etnomedicina. Además del trabajo de la antropología y de la antropología médica, Luna aborda el rol que ha tenido el gobierno en el sistema de salud. Por último, Luna termina su revisión del trabajo antropológico en Guatemala con una reflexión acerca de la pregunta que se nos hizo en la clase pasada: ¿tiene alguna utilidad la antropología?
ResponderEliminarPara Luna, la antropología es importante en la medida en que se tome como una herramienta para la construcción de interculturalidad y el fortalecimiento de los movimientos etnopolíticos. Para ella, la ausencia de la antropología, resultaría en un abandono de estos movimientos y una falta de investigaciones que contribuyesen a las minorías étnicas en Guatemala. Estoy de acuerdo con Luna en que la antropología es importante y es útil ya que proporciona un enfoque hacia hechos que resultan desapercibidos por las demás ciencias o disciplinas. Es decir, para mí, cada ciencia o disciplina tiene su propio enfoque, así como un ingeniero civil se encarga de vigilar construcciones o hacerlas, así la antropología se enfoca en dar a conocer la visión de las personas que usualmente son obviadas. Estoy también de acuerdo con Luna cuando argumenta que sin los antropólogos no habría nadie que se dedicaría a realizar investigación o análisis socioculturales. Usualmente la antropología es vista como una disciplina que puede aportar muy poco y que todos sus análisis no contribuyen a nada debido a que no tiene un método objetivo. Sin embargo, yo me pregunto ¿qué “ciencia” lo tiene? Todas las ciencias nacen del hombre, de la curiosidad que tiene el hombre por su mundo y la necesidad de éste de comprender aquellas cosas que no comprende, que no entiende. Todas las ciencias y disciplinas nacen del hombre y por ende, son producto subjetivo del mismo. Incluso la medicina es una ciencia o disciplina subjetiva. En la medicina, ya sea que se pueda ver y “objetivamente” probar que una medicina o que un tratamiento o cirugía es buena para el enfermo, de igual manera, está en manos del doctor decidir cuál de todos los tratamientos, medicinas o cirugías deben realizarse en un paciente. Dependemos de las decisiones que toma el hombre sobre las ciencias para que éstas avancen, para que se realicen descubrimientos y de la misma forma en que el hombre descubre también puede parar los descubrimientos por su moral y valores que de igual forma son subjetivos.