¿Hay diferencia entre espiritualidad y medicina? Me surgió la pregunta porque recientemente escuché en una ponencia del III Coloquio de Antropología y Sociología, lo que significaba para una comadrona la fe. Según ella, quienes tienen fe en el tratamiento se curan… y quienes no, continúan enfermos. ¿Por qué? Porque cuando alguien tiene fe en el tratamiento, utiliza los medicamentos y los toma en serio. Las personas que no tienen fe en el tratamiento, por el contrario, sólo van a la consulta pero no utilizan los medicamentos y por eso no se curan.
Esta actitud de asistir al terapeuta, pero no cumplir con los requerimientos del tratamiento puede estar relacionada a aquello que el terapeuta entrevistado por Harvey llama kyeb’ awanima (tienes dos almas/corazones). Según Harvey, el kyeb’ awanima es una duplicidad moral que muestra una cara en público, pero en el fondo es otra cosa. Esta es una forma de ver lafe: ser de una sola alma. Es decir, ser auténtico y no demostrar lo contrario con acciones y con palabras.
Sin embargo, cuando muchos escuchamos la ponencia, antes de que Gaby diera la explicación de qué significaba tener fe, pensamos que fe se refería a creer en la terapeuta. Es decir, no subestimarla, afirmar que ella sí tenía la capacidad curativa. Muchos tal vez tenemos la tendencia de relacionar fe más con “creer” que con “hacer”. La fe de la que solemos hablar actualmente, es un poco pasiva. Se trata de tener la convicción de que algo funcionará, sin necesariamente hacer algo al respecto. He observado esta actitud, por ejemplo, cuando se habla de política. “Tengo feen que este país puede cambiar”… es solamente una expresión y no se traduce en una acción. Hay una frase que representa esta actitud:
Faith in God includes faith in his timing. Neal A. Maxwell
Es fácil situar esta frase en contextos de salud-enfermedad. Por ejemplo, cuando se ha orado para que un enfermo se cure, pero en vez de mejorar ha empeorado. Entonces, un familiar o amigo le dice que “Dios sabe por qué, tal vez todavía no es tiempo”. Creer en Dios, en el caso de la frase, significa tener la confianza o convicción de que Dios concederá determinada situación. Además, implica que Dios tiene una voluntad y que –haga lo que haga la persona–, esta voluntad será cumplida. Pensar de esta forma, disminuye la importancia que tiene el tratamiento en la salud de la persona… porque el tratamiento es una cosa y la voluntad de Dios es otra diferente. Por contrario, en el ejemplo de la comadrona, tener fe implica que la persona actúa de determinada forma… y es esa acción del uso de tratamiento, la que la curará.
La importancia de reflexionar sobre qué es la fe, en el caso de la antropología médica, está en la relación que tiene el tipo de espiritualidad que practique la persona, con el tratamiento que utiliza. No puedo evitar pensar, por ejemplo, en los lugares en que algunas iglesias cristianas han hecho creer a la población que las prácticas de medicina maya son “brujería”. En estos casos, la gente puede no “creer” en un tratamiento porque en su iglesia lo catalogan como “brujería”. Sin embargo, en el anonimato, puede que las personas lo estén utilizando a escondidas. Entonces, ¿tiene o no tiene fe? Depende en qué medida siga las instrucciones del terapeuta.
Como personas que queremos conocer las distintas prácticas medicinales que existen en Guatemala –más que como “científicos sociales” –, podemos muchas veces toparnos con reflexiones sobre el asunto de la fe. En el curso hemos estado discutiendo que muchas veces tomamos lo respectivo de ciertas culturas como “creencias”, mientras que consideramos los “avances científicos” como una verdad. Hemos reconocido la importancia de romper este paradigma, porque nos damos cuenta de que hacer esta separación es una actitud etnocentrista que refuerza las relaciones de poder en nuestro país. Entonces, muchos de nosotros hemos decidido poner de forma abstracta ambos conocimientos en el mismo nivel. Hemos decido tenerle fe (en el sentido de “creer”) a las prácticas medicinales llamadas tradicionales.
El observador participante puede ser uno, y las variadas perspectivas que estos roles representan y contribuyen a la investigación, análisis y pensamiento antropológico, pueden ser más apropiados que contrarios (Harvey, 2006: 8).
Sin embargo, desde la definición de fe como acción… ¿realmente creemos en un tratamiento, si no lo hemos utilizado? Utilizar un tratamiento que no hemos utilizado antes, implica involucrarse experimentalmente con el mismo. Es establecer una relación, en algunos casos espiritual, entre ciertos elementos curativos y nuestro cuerpo. Esto me lleva a otra serie de pensamientos sobre la relación entre espiritualidad y medicina.
La siguiente es una imagen de publicidad para un tratamiento contra el acné. Al principio, por el tema de mi reflexión, pensé en incluirla en la parte de doble cara o falta de autenticidad. Sin embargo, la imagen también puede ejemplificar poco espiritual que puede concebirse un tratamiento médico. En la imagen, la señorita tiene una expresión de poco involucramiento con la “máscara”, es decir, con el símbolo que representa la enfermedad. El hecho de haberse quitado la enfermedad como si fuera una máscara, anula por completo el tratamiento. Es decir, ¿qué tuvo que pasar para que ya no tuviera acné? Básicamente, la imagen nos dice que ella no tuvo que hacer nada, sino que se le quitó casi mágicamente.

Será que la medicina occidental es más ajena, por la separación que existe entre religión y medicina en nuestra sociedad? Si la respuesta fuera sí, no puedo evitar pensar en las consecuencias de esto. Sería, de nuevo, relacionar la medicina llamada “tradicional” con “creencias”… y la medicina “occidental” con procedimientos “científicos” en los que el paciente no está involucrado. Entonces, si la medicina occidental no es más ajena, ¿cómo encontramos lo espiritual en prácticas como el tratamiento contra el acné? Se me ocurre que uno de los temas interesantes para una antropología médica en Guatemala, es cuál es la relación entre medicina (salud-enfermedad-tratamiento) y espiritualidad… en todos los ámbitos y situaciones posibles.
Bibliografía
Harvey (2006) Humbling, frightening, and exalting: an experiential acquaintance with Maya healing. En Anthropology and Humanism 31(I): 1-8.
La reflexión de Silvia me parece muy adecuada y pertinente para este curso. Creo que el punto que ella toca es una de los ejes que ha ido guiando las discusiones de este curso, pues básicamente atañe a la relación entre la medicina científica y las demás prácticas de salud. Según entendí de la reflexión de Silvia, todas las prácticas merecen el mismo respeto, o ser considerdas en la misma dimensión, puesto que todas son "practicas sociales" que dependen tanto de la eficacia objetiva (aunque quizá Silvia no aprobaría estos términos) del tratamiento, como de la relación entre el tratado y éste. Esta relación se ha intentado borrar o minimizar en el caso de la alopatía, como lo demuestra el anuncio de la mujer que se quita la máscara.
ResponderEliminarEl tema de la fe es especialmente relevante en este aspecto, puesto que un tratamiento puede ser muy efectivo objetivamente, pero no lo será si la personas tratada no lo ve como tal, si no tiene "fe" en él, así como en la persona que se lo administra. Esta "fe" implica comportamiento y actitudes que pueden ser tan simples como ingerir (o no) una pastilla, o influir más indirectamente en el resultado del tratamiento. Me parece que este tema es importante, puesto que cumple con el propósito de situar a las dos prácticas médicas en un mismo nivel: el de prácticas sociales.
Me parece muy interesante la reflexión de Silvia. El tema de la fe en la medicina siento que van mucho de la mano, ya que por lo general las personas buscan estar sanos espiritualmente de alguna manera. Rezamos para curarnos, tomamos a las enfermedades y males como pruebas de fe, que de alguna manera nos volverán personas más fuertes, mas consientes, que aprecien y valoren un poco más la vida y nuestras "bendiciones".
ResponderEliminarMuchas veces porque creemos, pensamos, que un medicamento o tratamiento nos ayudará a mejorar, tal ves funcionará más por el hecho de que creemos que funciona. Muchas veces siento que los medicamentos no me funcionan después de un tiempo, y prefiero tomar medicinas alternativas. Pero tal ves sea el que yo creo que uno no funciona conmigo y otro si, lo que haga la diferencia en su efectividad. Al igual que sucede muchas veces en centros de rehabilitación, en donde a las personas que se les diagnostica con alcoholismo o alguna otra enfermedad de adicción y codependencia, las personas siguen un proceso que lleva una parte muy espiritual que es base para que puedan llevar a cabo un proceso de curación eficaz. Pero es esa fe en ese algo que hace que funcione.
Me gustó mucho tu reflexión, Silvia. Cuando la estaba leyendo me recordé de un documental “Jesús Camp” y me pareció que muchas de las ideas que nos compartiste tienen mucho que ver con la idea principal de este documental. Tu nos mencionas como se marca siempre la división entre a creencia científica de la tradicional. En este documental hablan de la religión Cristiana Evangélica y como algunos grupos de Estados Unidos que hacen que la gente esta convencida que la ciencia es mentira, con esto alimentando una fe totalmente extremista. Tú nos hablaste de cómo es importante la fe en relación con la espiritualidad y los tratamientos médicos, como algo no tradicional pueden ser vistos como “brujería.
ResponderEliminarEn el documental en uno de los servicios la pastora, que se dirige principalmente a niños y entrena al “ejercito de Jesús”, trata de transmitirles a los niños este tipo de ideas, les menciona que la televisión popular es del demonio que películas como Harry Potter y el Señor de los Anillos son mensajes malignos, brujería y que si ellos dejaban que su mente fuera invadida por ideas como las de estas películas iban a ser víctimas del pecado y que el resultado del pecado es la muerte. ¿Extremista? Sin embargo luego muchos niños dicen que han cometido ese gran pecado de dejarse llevar por lo que la gente que no tiene a Jesús en su corazón hace. En sesiones posteriores los niños de 6 a 12años se limpian de sus pecados en servicios realmente intensos en donde se ponen en contacto con el Espíritu Santo y este purifica su alma. Otro aspecto que se puede relacionar de esto es que estos niños son educados creyendo únicamente en la creación, en una parte del documental se ve como una mama cristiana evangélica está dándole clases a sus hijos en casa y hablan de la creación que es lo única teoría aceptada por ellos, porque es de la única que tienen evidencia a diferencia de la ciencia. La madre les hacía ver que ellos mismos eran la evidencia de la creación, que los científicos solo tenían teorías no comprobadas del Big Bang y la Evolución. Además hablaban del calentamiento global como una herramienta política que se utiliza para que la gente tenga miedo y el gobierno pueda utilizar los recursos. El niño al escuchar sobre de lo que trataba el calentamiento global se reía y decía que como había gente loca que podía creer en eso. A mí me impacto mucho, con esto podemos ver el gran poder de la fe. Como ideas que son implantadas desde pequeños pueden marcar nuestras acciones y pensamientos. Tanto como estos niños como muchos de nosotros tenemos ideas implantadas, creencias de las que muchas veces solo no dudamos. LA fe puede hacer cosas increíbles. “In God we Trust” es una frase que los EEUU utiliza en todo, incluso poniendo la guerra en manos de un dios que los guiara y hará que triunfen porque América fue creado por Dios y el los protege. Con esto nos podemos dar cuenta de lo importante que es la fe, de cómo a veces no escogemos en lo creemos y como si no creemos algo puede no existir para nosotros.