Si bien los aspectos de salud en los que se concentran los estudios de la antropología médica tienden a buscar comprender y conocer más sobre las diferentes formas de entender las enfermedades así como las diferentes formas de tratarlas, no debe de ser olvidado el aspecto político que conlleva la medicina. De esta manera, es necesario entonces que la antropología médica no solamente se limite a la comprensión de las enfermedades y sus tratamientos, si no también se investigue acerca de las relaciones entre quienes las tratan y quienes las padecen. Además, se deben de notar otros aspectos a niveles macro como lo son los aspectos políticos que existen entre los servicios que debe de proveer el estado y las formas en que son utilizados o no por los individuos que lo conforman. De esta manera, tal como menciona la cita al inicio de esta reflexión, es importante no limitarnos a comprender utilizando un marco de relativismo cultural ya que, al final, es solo una manera de entender.
Así es
importante recordar lo que menciona Linda Buckley Green en el artículo Consensus and Coercion: Primary Health Care
and the Guatemalan State:
“States maintain control over their
citizenry through both consensus and coercion. Development programs serve the
state by providing stopgap measures to deep-seated economic, social, and
cultural problems, rather than by addressing fundamental structural causes of
rural poverty. Development agencies also participate in the hegemonic discourse
of the dominant power structure… Consensus with state authority may be only
passive and transitory, maintained at times when alternative forms of authority
are not seen as viable. When consensus wavers, however, the state has a
repressive apparatus in place to maintain its authority to rule.” (1989: 250)
Vemos pues
como muchas instituciones del estado son utilizadas para mantener el control
del mismo, siendo a su vez ayudadas muchas veces por diferentes organizaciones
no-gubernamentales. Sin embargo cabe preguntarse: ¿Es el centro de salud una de
institución con una carga política? Los centros de salud en Guatemala por lo
regular se encuentran en las cabeceras municipales, y cuentan con una
organización interna que permite tener al menos dos doctores y varias
enfermeras. Es difícil responder acerca de la carga política que se le puede
atribuir a un centro de salud, para hacerlo se deben de realizar
investigaciones que pretendan indagar, entre los aspectos micro, las relaciones
entre los doctores y enfermeras con los pacientes, así como los suministros de
medicinas del mismo, y su accesibilidad para aldeas y caseríos. En cuanto a las
relaciones macro, es importante explorar el impacto que el centro de salud
tiene a niveles municipales así como la importancia del mismo dentro de las
aldeas y caseríos. Es solo en este punto donde podría comenzar a argumentarse
acerca del consenso de la población con la autoridad del estado.
Como bien lo
menciona Linda Buckley, existen otros aspectos que se ligan a las dinámicas de
salud, por ejemplo la pobreza. De esta manera, algunas respuestas a esa
pregunta podrían relacionarse a la falta de recursos económicos para pagar un
médico privado por ejemplo, o para accesar a los medicamentos de la farmacia.
Por otra parte, si no van con un médico tradicional, con la comadrona o con el
huesero puede ser o bien porque no están dentro de su espectro de posibles
medios de solución al problema o porque consideran que los síntomas de la
enfermedad no se relacionan a enfermedades que ellos puedan resolver. Es
importante notar, que si bien estas son algunas posibles respuestas no deben de
tomarse como las certeras. Esta pregunta no puede contestarse verdaderamente si
no es a través de la investigación de campo.
De esta
manera, los aspectos políticos, hegemónicos y consensuales detrás de la
dinámica entre el estado y la población en cuanto a los temas de salud deben
ser investigados en las diferentes realidades cotidianas. Si bien es de suma
importancia conocer los aspectos de salud relacionados a la interpretación de
las enfermedades en los niveles étnicos, especialmente en Guatemala, es mucho
más importante entender que las interpretaciones de las mismas son solamente
uno de los indicadores a las acciones a tomar frente a la enfermedad. Así la
antropología médica en Guatemala en su intento por comprender las dinámicas de
la salud y hacer mejoras en los sistemas existentes para evitar la propagación
de enfermedades y las muertes por enfermedades que pueden ser curadas debe de
concentrarse en conocer cómo y por qué se hacen las elecciones frente a
una enfermedad. Además, en aras de continuar la base holística de la
antropología misma, se deben de conocer los aspectos que se relacionan de
manera indirecta a estas elecciones.
Así es
importante investigar dentro de la perspectiva de la salud, los aspectos
preventivos que son llevados a cabo y los aspectos curativos. Además, si de
verdad buscamos mejorar las condiciones de salud del país debemos de investigar
las relaciones entre la política y la salud, la educación y la salud, la
pobreza y la salud, entre otros. Esta reflexión más que una crítica a la manera
como se desarrolla a la antropología médica en Guatemala pretende ser una
invitación a, primero, investigar acerca de las relaciones tanto a niveles
micro y macro que se dan dentro de los ámbitos de salud y, segundo, buscar
hacer investigaciones que pretendan tanto una comprensión de la otredad como la
acción para mejorar los sistemas ya establecidos y quizás la creación de
nuevos. La antropología médica, en
general, debe desde mi perspectiva ser una donde los diferentes campos de la
vida cotidiana puedan y deban incluirse. De esta manera, la misma debe de
valerse tanto de investigadores como investigaciones de otras disciplinas y de
otras ramas de la ciencia misma para llegar a sus propósitos. La antropología
médica no puede, ni en Guatemala ni en ninguna otra parte, solucionar los
problemas de salud por si sola.

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