jueves, 20 de octubre de 2011

En busca de la investigación holística en la Antropología Médica. Eduardo Rosales.

"Relativism is neither a method of fighting, nor a method of creating, for both of these are uncompromising and at times even ruthless, rather, it is a method of cognition."- Karel Capek


Si bien los aspectos de salud en los que se concentran los estudios de la antropología médica tienden  a buscar comprender y conocer más sobre las diferentes formas de entender las enfermedades así como las diferentes formas de tratarlas, no debe de ser olvidado el aspecto político que conlleva la medicina. De esta manera, es necesario entonces que la antropología médica no solamente se limite a la comprensión de las enfermedades y sus tratamientos, si no también se investigue acerca de las relaciones entre quienes las tratan y quienes las padecen. Además, se deben de notar otros aspectos a niveles macro como lo son los aspectos políticos que existen entre los servicios que debe de proveer el estado y las formas en que son utilizados o no por los individuos que lo conforman. De esta manera, tal como menciona la cita al inicio de esta reflexión, es importante no limitarnos a comprender utilizando un marco de relativismo cultural ya que, al final, es solo una manera de entender.

Así es importante recordar lo que menciona Linda Buckley Green en el artículo Consensus and Coercion: Primary Health Care and the Guatemalan State:
“States maintain control over their citizenry through both consensus and coercion. Development programs serve the state by providing stopgap measures to deep-seated economic, social, and cultural problems, rather than by addressing fundamental structural causes of rural poverty. Development agencies also participate in the hegemonic discourse of the dominant power structure… Consensus with state authority may be only passive and transitory, maintained at times when alternative forms of authority are not seen as viable. When consensus wavers, however, the state has a repressive apparatus in place to maintain its authority to rule.” (1989: 250)

Vemos pues como muchas instituciones del estado son utilizadas para mantener el control del mismo, siendo a su vez ayudadas muchas veces por diferentes organizaciones no-gubernamentales. Sin embargo cabe preguntarse: ¿Es el centro de salud una de institución con una carga política? Los centros de salud en Guatemala por lo regular se encuentran en las cabeceras municipales, y cuentan con una organización interna que permite tener al menos dos doctores y varias enfermeras. Es difícil responder acerca de la carga política que se le puede atribuir a un centro de salud, para hacerlo se deben de realizar investigaciones que pretendan indagar, entre los aspectos micro, las relaciones entre los doctores y enfermeras con los pacientes, así como los suministros de medicinas del mismo, y su accesibilidad para aldeas y caseríos. En cuanto a las relaciones macro, es importante explorar el impacto que el centro de salud tiene a niveles municipales así como la importancia del mismo dentro de las aldeas y caseríos. Es solo en este punto donde podría comenzar a argumentarse acerca del consenso de la población con la autoridad del estado.

Es importante, sin embargo, para verdaderamente examinar las relaciones políticas entre el estado y la población a través de estos aspectos médicos el integrar otras formas de medicina a la investigación. De esta manera, a nivel municipal en Guatemala, no solo existen los puestos y centros de salud. También existen clínicas médicas, farmacias, médicos tradicionales, comadronas, sanadores, hueseros, entre otros. Asimismo, siempre existe la opción de viajar hacia algún hospital o de buscar alternativas fuera del municipio o departamento.  Es entonces cuando puede surgir la pregunta: Si existen otras opciones, ¿por qué esperar o hacer fila en el centro de salud? Sobretodo si, tal como lo ilustra la imagen, dichos centros no son apropiados para la cantidad de personas que deben atender. 

Como bien lo menciona Linda Buckley, existen otros aspectos que se ligan a las dinámicas de salud, por ejemplo la pobreza. De esta manera, algunas respuestas a esa pregunta podrían relacionarse a la falta de recursos económicos para pagar un médico privado por ejemplo, o para accesar a los medicamentos de la farmacia. Por otra parte, si no van con un médico tradicional, con la comadrona o con el huesero puede ser o bien porque no están dentro de su espectro de posibles medios de solución al problema o porque consideran que los síntomas de la enfermedad no se relacionan a enfermedades que ellos puedan resolver. Es importante notar, que si bien estas son algunas posibles respuestas no deben de tomarse como las certeras. Esta pregunta no puede contestarse verdaderamente si no es a través de la investigación de campo.

De esta manera, los aspectos políticos, hegemónicos y consensuales detrás de la dinámica entre el estado y la población en cuanto a los temas de salud deben ser investigados en las diferentes realidades cotidianas. Si bien es de suma importancia conocer los aspectos de salud relacionados a la interpretación de las enfermedades en los niveles étnicos, especialmente en Guatemala, es mucho más importante entender que las interpretaciones de las mismas son solamente uno de los indicadores a las acciones a tomar frente a la enfermedad. Así la antropología médica en Guatemala en su intento por comprender las dinámicas de la salud y hacer mejoras en los sistemas existentes para evitar la propagación de enfermedades y las muertes por enfermedades que pueden ser curadas debe de concentrarse en conocer cómo y por qué se hacen las elecciones frente a una enfermedad. Además, en aras de continuar la base holística de la antropología misma, se deben de conocer los aspectos que se relacionan de manera indirecta a estas elecciones.

Así es importante investigar dentro de la perspectiva de la salud, los aspectos preventivos que son llevados a cabo y los aspectos curativos. Además, si de verdad buscamos mejorar las condiciones de salud del país debemos de investigar las relaciones entre la política y la salud, la educación y la salud, la pobreza y la salud, entre otros. Esta reflexión más que una crítica a la manera como se desarrolla a la antropología médica en Guatemala pretende ser una invitación a, primero, investigar acerca de las relaciones tanto a niveles micro y macro que se dan dentro de los ámbitos de salud y, segundo, buscar hacer investigaciones que pretendan tanto una comprensión de la otredad como la acción para mejorar los sistemas ya establecidos y quizás la creación de nuevos.  La antropología médica, en general, debe desde mi perspectiva ser una donde los diferentes campos de la vida cotidiana puedan y deban incluirse. De esta manera, la misma debe de valerse tanto de investigadores como investigaciones de otras disciplinas y de otras ramas de la ciencia misma para llegar a sus propósitos. La antropología médica no puede, ni en Guatemala ni en ninguna otra parte, solucionar los problemas de salud por si sola.

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