Para la segunda visita, acompañe a mi novia a APROFAM ya que
buscábamos opciones de pastillas anticonceptivas. Me pareció interesante que en
la entrada existen muchos panfletos acerca del uso de anticonceptivos, aunque,
se siguen proponiendo el uso de los llamados anticonceptivos naturales, los
cuales no han presentado niveles aceptables de eficacia para controlar la
natalidad. Otro aspecto interesante fue que en este lugar logramos averiguar
que había pasado con un producto anticonceptivo que utilizábamos anteriormente,
el cual fue sacado de las farmacias y nunca supimos porque. En la farmacia de
APROFAM nos indicaron que las pastillas habían comenzado a ser reguladas debido
a componentes “abortivos” en los ingredientes de las mismas, por lo que su
venta solo se podía dar con receta. La experiencia fue interesante ya que confirma las deficiencias que tiene Guatemala en cuanto a la educación sexual y la promoción de los anticonceptivos. En cuanto a estos últimos, las iglesias han jugado papeles decisivos para que las campañas que buscan ampliar el uso de estos métodos de planeación familiar se vean frustradas ya que va en contra de sus principios y valores establecidos. El rol de la religión en la sociedad guatemalteca debe ser reconsiderado y limitado ya que no se le debe permitir que interfiera en asuntos de salud pública.
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