En el mes de agosto tuve que ayudar en un procedimiento medico en una emergencia. Eran las 12:00 de la noche y mi papá, quien es proctólogo (especialista en enfermedades intestinales). Un paciente lo había llamado porque estaba sangrando. Él había sido operado días antes e hizo un fuerzo y empezó a sangrar. Llegamos a la clínica de mi papá y el señor ya se encontraba esperándonos. Le preguntó si estaba de acuerdo si yo podía ayudar ya que por la hora ninguna de sus enfermeras se encontraba, dijo que sí. Yo me puse muy nerviosa porque jamás había ayudado a alguien en algo así. Me puse una bata y mi papá me pidió que deteniera unas máquinas y que cuidara al señor unos momentos. Yo no sabía ni cómo actuar porque me daba pena porque el procedimiento es algo personal, entonces no decidí hablar ni mirar al señor. Me sorprendí cuando él me empezó a platicar y preguntar sobre lo que estudiaba y me empezó a contar sobre su problema. Otro día fui a tomarme la foto con el equipo que se habia utilizado en el procedimiento. Me di cuenta que para muchos pacientes es importante establecer confianza entre el personal médico que lo atienden, ya que ellos confían su salud y cuerpo a ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario