lunes, 3 de octubre de 2011

Reflexión 3

En las últimas semanas hemos estado discutiendo el tema de cultura, y analizando las diferentes definiciones que existen para este concepto en base a los artículos asignados. Viéndolo desde una perspectiva clásica, la cultura es una forma en la cual los valores, pensamientos e ideas de un grupo de personas se transmiten en comportamientos día a día. Además, existen definiciones que denominan la cultura como “tradicional” (Williams) o como una “red de significados” (Geertz). Para la presente discusión, combino los tres elementos en una definición que, a mi parecer, es un poco más detallada en lo que concierne a la cultura: conjunto de valores, pensamientos, ideas y formas de vida tradicionales, a las cuales una comunidad le asigna una red de significados, que se trasladan en comportamientos y acciones en la comunidad. Estoy de acuerdo en que la cultura se hereda y se aprende, debido a que es un conjunto de comportamientos y conocimientos que se transmiten de generación en generación. Además, colaboran con la cultura las actividades y situaciones a las que cada persona es expuesta.

Guatemala se considera un país con una “gran riqueza cultural.” Muchos informes gubernamentales, misiones de varias organizaciones, panfletos y anuncios fomentando el turismo lo mencionan en numerosas ocasiones, haciendo énfasis en el hecho que todas estas culturas se toman en cuenta, se conocen y se aceptan. Resaltan las diferencias en vestuarios, en idiomas, en valores y en costumbres que pueden encontrarse en todo el país. Así como observamos una amplia diferencia en estos aspectos, creo que podemos notar una diferencia en términos de los sistemas de atención a la salud en el país, que en sí representan otro componente de una cultura viéndolo desde el punto de la antropología médica.

En Guatemala existen dos principales sistemas médicos: la medicina tradicional maya, y la biomedicina. Ambas son utilizadas por la población, pero una se denomina el sistema “oficial,” mientras que a la medicina tradicional maya en muchos casos se ha ido apartando y hasta cierto punto, olvidando. (Personalmente, he aprendido más información acerca de la medicina tradicional maya a lo largo de este curso. Como lo mencioné en una reflexión anterior, la educación que yo recibí se enfoca por completo en la biomedicina, y aunque sí mencionaban la importancia de aceptar otras perspectivas y opciones de tratamiento, nunca las vimos en detalle.) Me llamó mucho la atención la perspectiva que da Anabella Pérez en su documento de tesis, “Formas de Organización social en la Medicina Tradicional Maya” con respecto al papel de la biomedicina en Guatemala:

“El modelo de atención que brinda el Estado se caracteriza por ser biomédico, monocultural, que se enfoca reiteradamente a atender determinadas enfermedades, aquellas con tendencia hacia los grupos prioritarios y o de igual manera a todos los ciclos de vida, etc.; crea dependencia de medicamentos que se desenvuelve en un mundo mercantilista (Se evidencia por regiones del país, los intereses de la clase empresarial en la salud que trata de impulsar la Ley Marco de Salud); se dirige al tratamiento de efectos y no de causas, y parcialmente la relación del individuo dentro de la colectividad, etc., y no toma la cultura de la población (con integralidad e integridad de la Medicina Tradicional) dentro de los procesos sociales, ambientales, emocionales y psicológicos para cumplir con las cuatro acciones que establece en el marco jurídico de la salud en Guatemala como es la promoción, prevención, atención y rehabilitación.” (Pérez, 7)

En base a esta cita, entendemos que el modelo de atención brindado a la población en general no toma en cuenta los aspectos culturales de la misma, y por lo tanto brinda un servicio inadecuado en cuanto a las acciones que el sistema jurídico establece que debe proveer a la población. Por otro lado, Pérez se refiere a la Medicina Tradicional Maya como un conjunto de elementos que, a pesar de distintos esfuerzos, no encajan formalmente en la sociedad porque no existe suficiente información sobre sus aportes sociales. En el mismo documento Pérez establece que a través de los terapeutas tradicionales se pueden tratar padecimientos que la biomedicina no necesariamente abarca, entre los cuales están los padecimientos espirituales, mentales, sociales y/o comunitarios.

El punto de esta discusión no es ver qué puede o no hacer cada modelo de atención; si no discutir algunas similitudes y áreas complementarias que he encontrado en ambos sistemas a fin de señalar la posibilidad que ambos se integren en el ámbito de atención en salud en el país. Principalmente, la medicina tradicional maya, como bien menciona Pérez, involucra un componente que la biomedicina rara vez toma en cuenta: el campo espiritual. Aunque la biomedicina busca en todo sentido separar lo físico y lo espiritual, es importante reconocer que como parte de una cultura, existen creencias espirituales que pueden afectar el desenvolvimiento de la salud y/o enfermedad de una persona. Por eso, es importante reconocer el componente espiritual como un beneficio del enfoque integral que toma la medicina tradicional maya (al igual que otros modelos de atención alrededor del mundo). De igual manera, es importante notar que estos sistemas funcionan de una manera complementaria: el que miembros de una comunidad recurran a los terapeutas tradicionales alivia un poco la carga que se puede observar hoy en los centros asistenciales de salud, tanto a nivel comunitario (local) como a nivel hospitalario en el departamento.

Cuando estuve en Aguacatán me agradó (y sorprendió) ver que el técnico a cargo del laboratorio era alguien conocido por la comunidad, especialmente porque era alguien que hablaba su idioma y conocía sus costumbres. Esto le permitía a Gabriel dar una mejor atención a los pacientes que buscaban cuidados en el centro. Así como se han empezado a adoptar este tipo de medidas en algunos centros para buscar un acercamiento con la comunidad por parte de los prestadores de salud, es importante que se adopte también una tolerancia y respeto por otros sistemas de atención, como la medicina tradicional maya. Además de ser un componente de una gran parte de la población del país, es un modelo tan válido y relevante como la biomedicina. Es necesario crear conciencia entre los prestadores de salud de la importancia de este otro modelo, y lo común que son las visitas de los miembros de la comunidad a los terapeutas tradicionales. Estos sistemas no tienen por qué ser imanes con polos iguales que no pueden unirse en ningún momento; es de gran beneficio que sean imanes “con polos opuestos” (en cierto sentido), porque como lo demuestra la imagen, de esta forma se pueden llegar a complementar.

Referencia:

Pérez C., Anabella F. Formas de Organización Social en la Medicina Tradicional Maya. Guatemala, 2010.

2 comentarios:

  1. Por Maria Renée Ortiz


    Al leer la reflexión, se pudo notar el interés por entender el significado de cultura y poder crear uno más completo a partir de los ya existentes. Es interesante como cada región de Guatemala tiene prácticas diferentes a las de regiones vecinas, pues cambia la forma de ver la vida, el idioma, las creencias, las tradiciones y las prácticas medicinales. Es evidente que En Guatemala existe una deficiencia en la atención a los enfermos en los hospitales públicos y centros de salud, pues no tienen los recursos necesarios para adquirir el equipo necesario y poder brindar consultas con calidad. Además en el país no hay voluntad política, lo que lleva a la no implementación de las leyes y al desvió o robo de los recursos destinados a los hospitales y centros de salud, lo que dificulta la buena atención a los enfermos.
    Por otra parte, al leer esta reflexión, vino a mi mente un debate en el que participé y se hablaba de la interculturalidad, mencionó esto, pues es importante reconocer que en Guatemala conviven diferentes etnias y esto se tiene que aceptar para y respetar para que las poblaciones puedan unir esfuerzos por mejorar las formas de vida y no crear más división y riñas por prácticas de unos y otros. Es importante reconocer que solo con tolerancia y respeto se puede tener una mejor población. Estos valores son primordiales para todo tipo de esfuerzo e iniciativa. Por ejemplo no es hasta que las personas se unen a discutir cuáles son sus necesidades comunes y trabajar respecto a esto para crear proyecto que beneficien a gran parte de la población.
    Vale la pena mencionar que en muchos pueblos de Guatemala las personas no confían en los Hospitales, pues no han tenido acceso a este tipo de tratamientos y no creen que los pueda curar, o no tienen los recursos para ir a los hospitales a recibir tratamientos. En cambio siguen practicando y tratando a las personas enfermas a través de la medicina tradicional, la cual ha sido aprendida en su mayoría oralmente por generaciones y se sigue practicando. Para esto voy a contar una experiencia personal, en junio de 2011 tuve la oportunidad de participar en un trabajo de campo sobre la cura del cáncer a través de la medicina maya tradicional en cinco áreas etnolingüísticas, pude observar que cada grupo lingüístico tiene sus propias terapias, pero todos comparten la cosmovisión y creen en que las enfermedades como el susto, el mal de ojo, las brujerías solo se curan a través con esta medicina tradicional y la biomedicina es un complemento, pero no cura todo. Además pude observar que para los cinco grupos lingüísticos fue complicado llegar a acuerdos, pues algunos tienen rivalidades desde tiempos antiguos, las cuales se han heredado y se podían observar en este trabajo de campo.
    Por último vale la pena resaltar que solo cuando exista un real respeto de las distintas prácticas culturales se podrá llegar a tener un equilibrio y solo si las leyes se cumplen el acceso será mejor y las personas podrán curarse, y así evitar tantas muertes por falta de recursos.

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