
Quisiera comenzar por describir y analizar la imagen que escogí para esta reflexión. Esta imagen hace referencia al tradicional sushi japonés. Decidí utilizar esta imagen por dos razones esenciales. En un primer lugar, cada uno de los elementos de este plato está hecho de trozos de lego. Esto nos recuerda el hecho de que también las preferencias culinarias son construcciones culturales que van a variar dependiendo del contexto. Como segunda razón de haber escogido esta imagen es el observar los ingredientes utilizados para la elaboración de este platillo. En Japón, la comida siempre tiene los mismos alimentos marinos como las algas y algunos mariscos. Además, la agricultura en el Japón sobresale por el cultivo del arroz, el cual también se utiliza en la mayoría de comidas de este país. Tenemos en este platillo entonces lo que en nuestra sociedad se considera necesario para una alimentación balanceada: vegetales (algas), proteínas (mariscos) y carbohidratos (arroz). Lo que es interesante de este platillo es que muchas veces los comentarios de personas que estamos acostumbrados otro tipo de alimentación lo encontramos insatisfactorio para llenarnos. En Guatemala, por ejemplo, estamos acostumbrados al uso del maíz (y no a los tubérculos como en Perú por ejemplo) como base de almidones, la res o el pollo como nuestra proteína principal y muchos más frutos y verduras de los que se consiguen en otras partes del mundo. Si en general podemos tener todos estos elementos en una comida, sentimos que estamos bien alimentados y nos sentimos satisfechos. De nuevo, se trata de una construcción y que la percepción de llenarnos o no va a estar ligada al alimentarnos “bien” o no, dependiendo de en donde estemos y de lo que consumamos
El tema de la nutrición y la alimentación es un tema bastante polémico, sobre todo en un país como Guatemala que tiene índices bastante alarmantes de mala alimentación (sobretodo de desnutrición).
“Se conoce como nutrición al proceso biológico a partir del cual el organismo asimila los alimentos y los líquidos necesarios para el crecimiento, funcionamiento y mantenimiento de las funciones vitales, pero nutrición también es la parte de la medicina que se ocupa del estudio de la mejor relación entre los alimentos y la salud.
Generalmente, aquellas personas que necesitan encontrar un equilibrio en sus comidas, ya sea por una cuestión de preservar la salud como decíamos, o porque están experimentando señales de sobrepeso, suelen consultar a los especialistas en nutrición para que los aconsejen acerca de la mejor dieta a seguir para superar estos problemas y en el peor de los casos, hasta evitar una probable futura enfermedad.
La mejor nutrición será aquella que cubra los requerimientos de energía a través de la metabolización de nutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas), de micronutrientes no energéticos como las vitaminas y minerales, la hidratación gracias al consumo de agua y de fibra dietética.”
Por lo tanto, la mala nutrición o mala alimentación se refiere tanto al sobrepeso como a la desnutrición. Personalmente, creo que, así como el sushi hecho de lego, ambos conceptos (desnutrición y sobrepeso) entran en categorías elaboradas socialmente. Si se respaldan con datos científicos, pero estos datos también provienen de una relación de poder en cuanto a la legitimación del conocimiento.
Así como Anabella Pérez propuso entre su metodología el determinar una “genealogía que permitió dar el primer paso hacia el entendimiento de las relaciones entre el poder, el saber y el cuerpo en la sociedad moderna. Identificando redes sociales locales e intracomunitarias basadas en la población.”
Es interesante observar las relaciones de poder, así como lo hizo la autora para comenzar su trabajo. Quien decide lo que se come, como se come y cuando se come, son construcciones sociales. Un ejemplo serían los periodos de ayuno que dictan algunas religiones. El hacer estos ayunos “para purificar el cuerpo y el alama” también son construcciones sociales que implican relaciones de poder. Si lo contextualizamos a un punto de vista nutricional (en medicina occidental), estos periodos de ayuno serían también considerados como una mala alimentación, un déficit energético para el correcto funcionamiento del organismo humano. Otro ejemplo es el convertirse en vegetariano en la ciudad de Guatemala. El debate se genera entre los conceptos culinarios que se han elaborado en la sociedad. Entre estos conceptos se encuentra la idea de que para tener proteína es necesario recurrir a la animal. En otras palabras, no hay alimentos alternativos que puedan contrarrestar la falta de proteínas animales.
Los conceptos culinarios de alimentación y nutrición son entonces construcciones sociales y varían del contexto en el que nos situemos. La alimentación podría ser un tema muy interesante para la antropología médica, en cuanto esta estudiara el hecho de consumir ciertos alimentos, el tener una alimentación y nutrición “saludables”, el tener regimenes alimenticios, las dietas, los nutricionistas, la religión etc.
Bibliografía:
http://www.definicionabc.com/salud/nutricion.php
Pérez, Anabella (2010). Tesis maestría antropología social.
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